El drama oculto tras la nieve en Neuquén: crianceros aislados y animales sin comer por el temporal
El temporal de nieve en Neuquén dejó aislados a crianceros de Loncopué, con animales sin comer por diez días y sin agua desde el verano. ¿Llegará la ayuda a tiempo?
Mientras los equipos de emergencia pelean contra la nieve para despejar rutas y rescatar automovilistas, **en los parajes rurales de Loncopué la situación es desesperante**: familias enteras llevan días aisladas, sin poder salir ni recibir ayuda, y sus animales mueren de hambre y sed bajo un manto blanco que supera el metro de altura en algunos sectores.
La nevada que azota el norte neuquino dejó una postal desigual. En las ciudades, los operativos se enfocan en despejar caminos y asistir a los varados, pero en el interior profundo, los crianceros enfrentan una emergencia silenciosa: llevan cerca de diez días sin poder alimentar a sus animales, y el agua, que ya escaseaba desde el verano, ahora quedó sepultada bajo la nieve.
Un puesto a 40 kilómetros de Loncopué, inaccesible
Nuria Flores, docente rural jubilada y hermana de un criancero de la zona, contó que su familia tiene un puesto a unos 40 kilómetros de Loncopué y quedó totalmente aislado tras las últimas nevadas. Sus dos hermanos intentaron llegar con provisiones, pero lo que normalmente sería un viaje corto se convirtió en una odisea que les llevó casi un día entero.
“Como pudieron, sacaron sus vehículos e intentaron llegar al puesto. Tuvieron casi todo un día para poder hacerlo”, relató Flores en diálogo con LU5.
Animales al límite: sin pasto y sin agua
El principal drama es el de los animales. Con los campos cubiertos por la nieve, el pasto quedó enterrado y las majadas no tienen cómo alimentarse. Flores aseguró que algunos llevan cerca de diez días sin comer adecuadamente, y a eso se suma la falta de agua, un problema que viene de antes: “Durante todo el verano no hubo agua y ahora, con la nieve, lo poco que había quedó tapado”.
La situación es crítica para las familias que viven permanentemente en los puestos. Durante los meses secos, muchos tuvieron que trasladar agua en vehículos para poder abastecerse, pero ahora ni siquiera eso es posible porque los caminos están bloqueados.
Los animales necesitan desplazarse para encontrar aguadas y alimento, pero con la nieve acumulada, ese movimiento es prácticamente imposible. “Hay varias familias en la misma situación y todas están pidiendo ayuda”, señaló Flores, quien advirtió que el pedido de auxilio lleva ya una semana sin respuesta concreta.
“La gente está pidiendo auxilio hace una semana”
La denuncia de los pobladores apunta a la falta de una respuesta organizada para llegar hasta los puestos rurales. Flores explicó que las familias conocen las dificultades del invierno neuquino y suelen prepararse para varios días de aislamiento, pero una nevada de esta magnitud supera cualquier previsión, sobre todo cuando se necesitan trasladar fardos, agua y otros insumos que requieren vehículos adecuados y caminos transitables.
“La gente está pidiendo auxilio hace una semana. No hay un camino en condiciones”, advirtió. Según su testimonio, la Municipalidad de Loncopué es el punto institucional más cercano, pero no existe una estructura suficiente para recorrer los puestos y conocer qué necesita cada criancero.
Para Flores, el problema no es nuevo. Después de 22 años como maestra rural recorriendo Neuquén, sostiene que las dificultades para acceder a servicios básicos y asistencia se repiten desde hace años.
La otra cara de la trashumancia
La docente también puso el foco en la trashumancia, una de las actividades más tradicionales de la provincia. Cada año, las familias crianceras recorren grandes distancias entre los campos de invernada y veranada, atravesando sectores donde pueden pasar entre 15 y 20 kilómetros sin encontrar agua.
Ella misma acompaña a su hermano en esos recorridos y colabora en épocas de parición, cuando las jornadas se extienden hasta altas horas de la noche. El contraste, dijo, es que la actividad se muestra como un atractivo turístico, pero las dificultades cotidianas de quienes la mantienen viva quedan muchas veces fuera de la agenda pública.
En noviembre, con la temporada del chivito neuquino, suele aparecer la discusión por los precios, pero detrás de cada ejemplar hay un año entero de trabajo, con sequías, temperaturas bajo cero, largas distancias y temporales como el actual.
Mientras el frío sigue y la nieve permanece en caminos y campos, el pedido de los pobladores es claro: necesitan asistencia en los parajes alejados, con maquinaria para garantizar accesos y recursos para transportar alimento y agua. Porque más allá de las rutas bloqueadas, hay otra emergencia que no se ve en las fotos: familias aisladas, animales sin comer y crianceros que esperan una ayuda que todavía no llega.