El drama silencioso que azota a la ganadería: parásitos cada vez más difíciles de combatir
La resistencia parasitaria es una bomba de tiempo para la ganadería. ¿Qué está fallando con los tratamientos y cómo protegerán los productores su inversión?
Garrapatas, sarna bovina y larvas de moscas están causando estragos en los rodeos y los tratamientos tradicionales ya no dan abasto. La resistencia parasitaria se convirtió en una amenaza concreta que golpea el bolsillo de los productores y pone en jaque la sanidad animal.
Las enfermedades parasitarias externas se mantienen como uno de los grandes dolores de cabeza para el sector. Afectan la salud de los animales, reducen la producción de carne y leche, arruinan la calidad de los cueros y generan pérdidas millonarias.
Pero hay un dato que enciende todas las alarmas: cada vez son más los parásitos que resisten a los medicamentos que antes eran infalibles. ¿Qué está pasando y cómo enfrentarlo?
Un problema que no da tregua
Las garrapatas son el enemigo número uno a nivel mundial. Según la FAO, más del 80% del ganado bovino del planeta vive en zonas infestadas. Las pérdidas por estos bichos y las enfermedades que transmiten, como la babesiosis y la anaplasmosis, se cuentan en decenas de miles de millones de dólares por año.
La sarna bovina, causada por el ácaro Psoroptes ovis, es otra de las grandes preocupaciones, sobre todo en regiones de clima templado y frío. La picazón intensa y las lesiones en la piel bajan el rendimiento de los animales. Y en los sistemas intensivos, donde el contacto es permanente, los brotes se propagan rapidísimo.
Tampoco hay que olvidarse de las miasis, esas infecciones provocadas por larvas de moscas como la del tórsalo (conocida como ura) y la barrenadora (bichera). Estas plagas causan heridas dolorosas, abren la puerta a infecciones secundarias y, en casos extremos, pueden matar al animal si no se tratan a tiempo.
¿Qué dicen los expertos?
El Dr. Santiago Nava, investigador principal del CONICET, es contundente: “El impacto de estas enfermedades se puede desagregar en diferentes componentes. Estamos hablando de pérdidas de productividad, deterioro del bienestar animal, mayores costos sanitarios y una creciente dificultad para sostener resultados previsibles al aplicar un plan sanitario cuando aparecen fenómenos de resistencia”.
Y agregó: “Por eso es fundamental avanzar hacia estrategias integrales que combinen diagnóstico oportuno y certero de resistencia, manejo adecuado y herramientas terapéuticas eficaces”.
Los especialistas también miran con preocupación el futuro: el cambio climático, los cambios en el uso del suelo y la expansión de las zonas favorables para estos parásitos podrían empeorar el panorama en los próximos años.
¿Cuál es la salida?
La innovación aparece como una luz de esperanza. El Dr. Matías Spina, médico veterinario de Boehringer Ingelheim Argentina, aseguró: “Las enfermedades parasitarias continúan generando un impacto significativo para la producción ganadera. Como compañía, estamos comprometidos con el desarrollo de soluciones innovadoras que contribuyan a enfrentar los desafíos actuales y futuros”.
Pero no alcanza solo con productos nuevos. Los expertos insisten en que hay que usar los medicamentos de manera responsable y aplicar buenas prácticas de manejo sanitario para que sigan siendo efectivos por mucho tiempo.
La resistencia parasitaria es un problema complejo que no tiene una solución mágica. Requiere un enfoque integral que combine ciencia, tecnología y sentido común en el campo. La ganadería argentina está en juego.