El dramático desplome de la natalidad en Entre Ríos y la advertencia de una cirujana: “Cada chico vale oro”
Entre Ríos sufrió una caída del 36% en los nacimientos en siete años. ¿Cómo impacta esto en la atención médica y qué desafíos enfrentan los cirujanos? Una referente del San Roque lo explica.
La provincia de Entre Ríos atraviesa una crisis demográfica sin precedentes: los nacimientos cayeron un 36% en siete años. La cirujana pediátrica Lorena Benítez, del hospital San Roque de Paraná, lanza una alerta que estremece al sistema de salud y plantea un futuro incierto para la atención médica infantil.
Los números son contundentes: en 2018 se registraron 18.500 partos, pero para 2025 la cifra se desplomó a unos 12.500. Esta caída abrupta encendió las alarmas en el ámbito sanitario, donde los profesionales ya no saben si prepararse para recibir más pacientes o para brindar una atención de máxima complejidad a una población infantil cada vez más reducida.
En diálogo con UNO, Benítez, quien lleva 24 años en el nosocomio de referencia provincial, sostuvo que “cada chico vale oro”. La reflexión no es casual: con menos casos neonatales quirúrgicos, la responsabilidad y el cuidado en la formación del equipo médico deben ser mucho mayores.
Una historia de superación
Lorena Benítez no solo es una referente en su especialidad. Su historia personal es un ejemplo de perseverancia. Hija de padres adolescentes y nacida en el barrio Humito, rompió todas las barreras sociales que se le cruzaron para convertirse en médica cirujana pediátrica. “Soy la excepción de la regla”, confesó con orgullo, y agregó que siempre supo que trabajaría con chicos. Hoy, con 24 años de trayectoria en el San Roque, asegura que es su segundo hogar.
La doctora también se refirió al estereotipo que pesa sobre los cirujanos, a quienes muchas veces se los ve como “los malos de la película” o carentes de sentimientos. Sin embargo, ella se define como muy sentimental y recordó la enorme confianza que depositan los padres cuando les entregan lo más sagrado: sus hijos. “El papá te entrega lo más sagrado que tiene la vida”, expresó, y destacó la satisfacción de poder anunciar que todo salió bien.
Las cifras que preocupan
La baja en la natalidad no es un fenómeno aislado. En Entre Ríos, la tasa de natalidad cayó al 8,9%, por debajo del límite crítico del 10% que garantiza el reemplazo generacional. Con un índice de fecundidad de menos de 2,1 hijos por mujer, la provincia ya no logra cubrir las muertes con nacimientos.
Ante este panorama, los especialistas advierten que ya no se puede gestionar para una población infantil en crecimiento, sino para una comunidad reducida que demandará cuidados de una complejidad y calidad significativamente mayores.
¿Cuáles son las causas?
Benítez atribuye esta caída a una combinación de factores sociales, educativos y culturales. Entre ellos, menciona el impacto de planes como el ENIA, la implementación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) y un cambio cultural que lleva a las mujeres a posponer la maternidad y tener menos hijos.
La especialista señaló que “hay una cuestión social muy profunda” detrás de esta tendencia, y que recién ahora se empieza a hablar del tema en voz alta. Además, advirtió que, aunque hoy se refleja en el área de salud, “más adelante va a empezar a impactar en todas las áreas socioeconómicas de la provincia”.
Menos nacimientos, mayor responsabilidad médica
Para dimensionar el impacto clínico, Benítez y la doctora Glenda Franco realizaron un trabajo científico que demostró una relación directa: por cada 40% de disminución de la natalidad, las cirugías neonatales se reducen un 32%. Este estudio les valió la incorporación como miembros titulares a la Asociación de Cirugía Pediátrica.
Con menos pacientes, la formación de los profesionales se vuelve crucial. “Al haber menos cantidad de pacientes, tenemos que ser más responsables y más cuidadosos con cada uno”, enfatizó la cirujana, y reiteró que cada niño es un tesoro para el equipo médico.
La regionalización, un escudo protector
A pesar del contexto, la provincia cuenta con una fortaleza: la atención quirúrgica neonatal de alta complejidad está centralizada en el hospital San Roque de Paraná. Mediante la normativa 3397 y una red de regionalización que divide a Entre Ríos en cuatro regiones, los pacientes de 0 a 28 días son derivados oportunamente junto a sus madres.
El servicio funciona con nueve cirujanos, tres residentes, dos urólogos pediatras y guardias activas los siete días de la semana. La concentración de casos optimiza recursos y mejora la calidad de los resultados, gracias a la experiencia acumulada del equipo interdisciplinario.
Para sostener el nivel técnico, el hospital apuesta a la simulación médica de alta fidelidad, una metodología que recrea patologías neonatales sin poner en riesgo vidas. Benítez detalló que, por ejemplo, los intestinos se simulan con globitos de globología que deben suturarse y probarse con agua. “Esos son los que tenés que suturar y después te los prueban con agua para ver si andan o no”, explicó.
Nuevos desafíos éticos
La caída de los nacimientos y las nuevas legislaciones también plantean dilemas éticos inéditos. Mientras la gastrosquisis se consolida como la malformación más frecuente en la provincia, la atresia de esófago registra un descenso que los profesionales sospechan vinculado a la IVE.
Los cirujanos ahora deberán asesorar a las familias en decisiones que antes no les correspondían. “Nos van a empezar a pedir consejos sobre abortar o no abortar”, reveló Benítez, y admitió que “esto es todo nuevo para nosotros”. La especialista dejó en claro que el sistema de salud entrerriano enfrenta un cambio de época que exige preparación y sensibilidad.