El duro diagnóstico de las constructoras salteñas: la obra pública paralizada y un déficit que preocupa
Las constructoras salteñas están en alerta por la paralización de la obra pública. ¿Qué reclaman y cuál es la cifra que preocupa? Los detalles que nadie contó.
La paralización de la obra pública nacional tiene en vilo a las empresas constructoras de Salta. El presidente de la Cámara Salteña de la Construcción, Juan Carlos Segura, salió a reclamar una inyección de recursos urgente y sostenida para evitar un colapso mayor en el sector.
¿Qué reclama el sector?
Segura cuestionó duramente la política del Gobierno nacional y exigió que los fondos con destino específico, como los del impuesto a los combustibles, se utilicen para las obras que fueron previstos. Según el dirigente, el dinero destinado al mantenimiento de las rutas nacionales no está llegando a las provincias.
Además, salió al cruce del discurso que asocia la obra pública con la corrupción. Para Segura, esa mirada generalizada perjudica a todas las empresas del rubro. En ese marco, anticipó que desde la Cámara evalúan enviar cartas documento a quienes acusen públicamente a alguna firma sin fundamentos.
El déficit habitacional: más de 100 mil viviendas
La falta de obras no solo golpea a la infraestructura vial o edilicia, sino que agrava un problema histórico: el déficit habitacional. Según Segura, Salta necesita más de 100.000 viviendas para cubrir la demanda actual.
El dirigente señaló que los recursos del FONAVI (IPV) que llegan a la provincia son insuficientes y reclamó una política sostenida que combine inversión estatal, participación privada y programas de acceso a la vivienda. En particular, defendió la necesidad de mantener la vivienda social para las familias que no pueden acceder a un crédito bancario.
60 empresas al mínimo
La situación es crítica: unas 60 firmas constructoras salteñas dependen fuertemente de la obra pública y hoy trabajan con estructuras reducidas. Segura recordó que en los años de mayor actividad el sector llegó a tener entre 9.000 y 10.000 trabajadores vinculados a las empresas constructoras.
Entre 2019 y 2020, el 80% del personal estaba trabajando en obras, en un período que el dirigente definió como de fuerte movimiento. Ahora, la realidad es otra.
¿Hay luz al final del túnel?
Consultado sobre una posible recuperación, Segura mencionó un crecimiento del 0,9% registrado en mayo, pero fue cauto: “No creo que eso resulte una tendencia para arriba”. Para reactivar la construcción, aseguró, se necesitaría una inyección de recursos importante y sostenida durante varios meses, debido al volumen de obras paralizadas y a las necesidades acumuladas.