El duro diagnóstico de los industriales santafesinos en el Senado: qué reclamaron para no desaparecer

¿Qué está pasando con la industria santafesina? Los industriales reclamaron en el Senado condiciones para competir y evitar el cierre de empresas. Los detalles.

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El duro diagnóstico de los industriales santafesinos en el Senado: qué reclamaron para no desaparecer
El duro diagnóstico de los industriales santafesinos en el Senado: qué reclamaron para no desaparecer

La industria santafesina atraviesa uno de sus momentos más críticos. La caída de la producción, la pérdida de competitividad y la retracción del consumo están llevando al cierre de empresas y a la destrucción de empleo, según advirtieron los industriales ante el Senado de la Nación.

Mariano Ferrazini, tesorero de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), expuso este martes en la charla debate "Una agenda para el desarrollo nacional: ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde queremos ir?", organizada por las comisiones de Industria y Comercio y de Economías Regionales del Senado. Allí planteó un panorama preocupante para la provincia y reclamó condiciones para competir en un contexto de apertura económica.

¿Qué está pasando con la industria santafesina?

Ferrazini fue contundente: la producción industrial provincial cayó 1,3% interanual en el último registro disponible, acumula una baja superior al 4% en lo que va del año y se encuentra diez puntos por debajo de los niveles de 2022. Pero el dato más alarmante es que el 71% de las ramas industriales de Santa Fe está en retroceso.

"Eso significa destrucción de puestos de trabajo y destrucción de valor agregado", sostuvo el dirigente, quien remarcó que sectores emblemáticos como la maquinaria agrícola retroceden 24,6% interanual y la actividad metalúrgica registra una caída cercana al 18%, con casi nueve de cada diez rubros en descenso.

La "doble crisis" que golpea a las pymes

Ferrazini explicó que el deterioro responde a una combinación de factores que definió como una "doble crisis". Por un lado, los problemas de oferta por la pérdida de competitividad frente a los productos importados. Por otro, la caída del mercado interno por la pérdida del poder adquisitivo.

En ese marco, cuestionó el peso del sistema tributario, la presión impositiva sobre el sector formal, el costo de los anticipos fiscales y el fuerte incremento de las tarifas energéticas. Según explicó, mientras el IPC de servicios acumuló un aumento cercano al 400% durante la actual gestión, la industria solo pudo trasladar alrededor del 144% de esos incrementos a sus precios.

"Absorbimos esos aumentos incluso resignando rentabilidad. Hoy muchas empresas ya no pueden seguir haciéndolo y eso termina reflejándose en cierres y pérdida de empleo", afirmó. En algunos sectores, las facturas de energía aumentaron hasta un 500%, un factor determinante para la pérdida de competitividad.

El consumo, otro frente que golpea

El segundo componente de la crisis proviene del mercado interno. "Hoy la mayoría del consumo se concentra en compras urgentes y necesarias. Cualquier otro producto industrial pasó a ser considerado casi un artículo de lujo", describió Ferrazini.

Como ejemplo del impacto social, mencionó la situación de Villa Constitución, que registra una tasa de desocupación del 10,4%, la más alta entre los conglomerados urbanos del país. "Cuando se destruyen las capacidades productivas de una región, también se destruye el trabajo", advirtió.

¿Qué reclaman los industriales?

Pese al diagnóstico crítico, Ferrazini consideró que la Argentina tiene una oportunidad histórica a partir del crecimiento de sectores como el petróleo, el gas y la minería. Sin embargo, alertó que ese desarrollo solo tendrá impacto duradero si logra integrar al entramado industrial nacional.

"No podemos limitarnos a extraer recursos naturales mientras importamos galpones completos, campamentos o equipamiento llave en mano", sostuvo. En ese sentido, reclamó políticas públicas que incentiven el desarrollo de proveedores nacionales.

Durante el cierre de su exposición, enumeró las principales demandas: previsibilidad tributaria, mayor acceso al financiamiento productivo, incentivos para la innovación tecnológica, estabilidad normativa y mecanismos concretos para desarrollar proveedores nacionales. "La industria pyme no está pidiendo privilegios, pide reglas estables para competir, invertir y sostener el empleo privado", enfatizó.

Ferrazini también sostuvo que la apertura económica debió haberse implementado después de resolver los problemas estructurales de competitividad. "No corregimos nuestras asimetrías y, en el medio, abrimos la economía. Esa combinación nos está llevando a una situación sumamente difícil", afirmó.

Finalmente, llamó a dejar atrás la histórica división entre el campo y la industria. "Necesitamos romper la falsa dicotomía entre producción primaria e industria. Debemos pensar en un círculo virtuoso donde producción primaria, industrialización y comercio formen parte de una misma estrategia de desarrollo", resaltó.

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