El duro diagnóstico de un empresario metalúrgico que contradice a Caputo
¿Qué hay detrás de la crisis industrial que el Gobierno no ve? Un empresario metalúrgico de Chubut revela la verdad sobre la demanda y la recuperación.
La industria argentina no se recupera y un empresario del sector salió a ponerle números a la crisis. Celso Pontet, referente de la metalurgia en Trelew, advirtió que el problema de fondo no es el precio, sino que no hay quién compre.
En diálogo con Radio Chubut, el empresario analizó las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre la realidad fabril y marcó diferencias. Según Pontet, algunas actividades estuvieron protegidas por subsidios o condiciones especiales, pero eso no habilita a generalizar.
“La industria automotriz, por ejemplo, podía tener un 10 o 15% más que otros países, pero no estaba al doble como se plantea”, sostuvo el empresario, en referencia a las afirmaciones del funcionario nacional.
¿Cuál es el verdadero problema de las fábricas?
Para Pontet, la falta de demanda es el principal escollo que enfrentan hoy las empresas. Desde su experiencia en la metalurgia y la fabricación de ladrillos, aseguró que la construcción y la industria automotriz están entre los sectores más golpeados.
“Cuando no hay demanda, aunque baje el precio, no se vende”, explicó, y anticipó que muchas pymes podrían quedar en el camino si no mejora el nivel de actividad.
El reclamo al Gobierno nacional
El empresario trelewense valoró la búsqueda de estabilidad macroeconómica y el equilibrio fiscal, pero planteó que ahora debe comenzar una etapa enfocada en la recuperación. “Está bien bajar la inflación, cumplir compromisos y ordenar las cuentas, pero sin economía no sirve de nada”, afirmó.
En ese sentido, reclamó inversiones en infraestructura y obra pública para acompañar el crecimiento productivo. También se refirió a la reforma laboral: si bien reconoció que generó algunos cambios positivos, señaló que quedaron pendientes aspectos como los aportes compulsivos a los sindicatos.
Además, cuestionó que la eliminación de la obra pública como herramienta general pueda ser un obstáculo para el desarrollo, aunque admitió que deben existir controles para evitar hechos de corrupción.