El duro diagnóstico del padre Trejo en la Fiesta de San Roque: "Poner el cuerpo donde la vida duele"
¿Qué dijo el padre Trejo en la homilía que nadie esperaba? Un mensaje que invita a mirar las heridas sociales y a poner el cuerpo. Los detalles que marcan a la comunidad.
En la Fiesta Patronal de San Roque, celebrada este domingo a las 16 en su Templo Parroquial, el padre Marcelo Trejo pronunció una homilía que sacudió a los presentes. Su mensaje fue claro: la fe no puede quedarse en palabras cuando la vida duele.
El Pbro. Dr. Marcelo Trejo tomó como punto de partida la historia del santo, nacido en Montpellier, al sur de Francia, en plena peste negra. "San Roque es uno de esos testigos de Dios cuya vida se ilumina desde su historia concreta", expresó al comenzar.
En aquel contexto, la enfermedad no solo mataba: excluía, marginaba y dejaba a muchos completamente solos. "En una ciudad donde la vida dolía, la fe no podía quedarse en palabras", señaló el sacerdote, destacando que San Roque decidió "poner el cuerpo" (cf. Hb 10,5), con urgencia de caridad, acercándose a los enfermos y permaneciendo en ciudades devastadas.
Trejo subrayó que San Roque no habló de la enfermedad desde afuera: la sufrió en carne propia. "Porque la peste no solo mata el cuerpo: también excluye injustamente a quien la padece", afirmó. Y añadió que su santidad nació de una decisión concreta: ponerse del lado de los apestados, descartados y escondidos (Mt 25 ss.). "Y la herida abierta fue su mejor predicación del Evangelio de Jesús", expresó.
¿Qué heridas actuales señaló?
Desde esa experiencia, el sacerdote propuso mirar la realidad actual sin comparar dolores, pero reconociendo los males que hoy aíslan y excluyen. "Basta mirar la vida cotidiana para reconocer situaciones que no podemos ignorar", afirmó.
Entre las "llagas" que golpean con fuerza mencionó la pobreza estructural, que obliga a muchas familias a vivir endeudadas y con horizontes oscuros; la droga instalada en los barrios, "negocio lucrativo para algunos y deterioro para muchos"; la violencia doméstica silenciosa; y la soledad vulnerable de los adultos mayores.
También se refirió a la Justicia burocrática que puede convertirse en injusticia, a la corrupción sistémica y a la violencia institucional, que violan el "derecho de gentes". En este punto citó a Fray Francisco de Vitoria, para quien ese principio sostiene una convivencia legal destinada a tutelar la dignidad, la libertad, la equidad y la paz social.
La crítica a la política
El sacerdote no esquivó el debate político. "Hiere, además, la verborragia política cuando promete bienestar mirando encuestas y dibujando futuros alejados de la experiencia cotidiana del pueblo", sostuvo. Para Trejo, esa distancia puede convertirse en una indiferencia que "muchas veces duele más que la fiebre".
En ese marco, llamó a hacerse cargo de las heridas y nombrarlas sin eufemismos. "Honrar a San Roque es hacernos cargo de estas heridas", afirmó, y agregó: "No naturalicemos lo que duele ni aceptemos como normal aquello que enferma la vida del Pueblo Nación: que nadie quede afuera, porque hay derecho a la patria, al hogar y a la dignidad".
Sin embargo, advirtió que nombrar no alcanza. "Estamos llamados a hacernos cargo, asumirlas y transformarlas", expresó, señalando que allí se abre el camino de Jesús.
En la figura de San Roque, la herida se transforma en signo de inclusión, la enfermedad en revelación y la vulnerabilidad en fortaleza sostenida por Dios. Citando al apóstol Pablo: "cuando somos débiles, entonces somos fuertes" (2 Cor 12,10).
El testimonio de San Roque, concluyó, recuerda que la santidad no es una perfección rígida, sino una cercanía bondadosa y un compromiso eficaz. "En su cuerpo llagado se transparentó el encuentro con Dios y con quienes más lo necesitan", afirmó.
Y cerró con una invocación al santo patrono: "¡Roque, santo bendito, ruega por nosotros!".