El EAAF puso nombre a los restos de un sanjuanino exhumado en el Cuadro 33: era el papá de la nieta recuperada N°127
Su hija había decidido no saber nunca. Años después, una denuncia la llevó a hacerse un estudio de ADN que terminó revelando la verdad sobre su padre, un sanjuanino exhumado en el Cuadro 33 de Mendoza.
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) confirmó por análisis genético la identidad de Carlos Simón Poblete, un sanjuanino secuestrado durante la última dictadura cívico-militar y cuyos restos habían sido exhumados en 2010 del Cuadro 33 del Cementerio de la Ciudad de Mendoza. Ese sector fue usado históricamente para enterrar personas NN durante el terrorismo de Estado. Con esta identificación, ya son cuatro las víctimas reconocidas en ese predio.
Nacido en San Juan el 2 de noviembre de 1944, Poblete había estudiado Ingeniería Civil y militaba en Montoneros. En 1975 conoció a María del Carmen “Pichona” Moyano, una mendocina radicada en la provincia, de quien se enamoró profundamente. La persecución política y la imposibilidad de presentar documentación formal llevaron a que un sacerdote bendijera la unión de la pareja.
El secuestro, el paso por La Perla y el nacimiento en cautiverio
Entre abril y mayo de 1977, ambos fueron secuestrados en Córdoba. Testigos sobrevivientes los ubicaron después en el centro clandestino de detención La Perla.
Según los registros, Pichona cursaba un embarazo de ocho meses cuando fue trasladada a la ESMA, en Buenos Aires, donde dio a luz a una niña en junio de 1977. Los informes forenses determinaron que Carlos fue asesinado el 31 de agosto de ese año, a los 33 años.
La beba nacida en cautiverio fue apropiada y entregada a un integrante del Departamento de Informaciones (D-2) de Mendoza y su esposa, que la anotaron como propia. En 2017, un análisis de ADN confirmó que era hija de Carlos y Pichona: se convirtió así en la nieta recuperada N°127. Los apropiadores fueron condenados después por el Tribunal Oral Federal N°1 de Mendoza.
El testimonio de su hija y la clave de la identificación
La identificación científica fue posible gracias a la muestra de sangre aportada este año por su hija, Miriam Fernández.
En declaraciones periodísticas, Miriam había reconocido que durante gran parte de su vida evitó indagar en su pasado: “Yo no quise saber nunca. Elegí la familia que tenía y la vida que llevaba”, confesó, y detalló que fue una denuncia la que la impulsó a realizarse el estudio genético. Su postura, sin embargo, maduró hacia la sanación: hoy promueve un mensaje de resiliencia, amor y esperanza. Tras la confirmación de la identidad de su padre, expresó que la noticia le permite "cerrar un círculo para seguir sanando y darle a su alma un descanso en paz como merece".
El trabajo arqueológico en el Cuadro 33
La restitución de la identidad de Carlos Poblete es fruto de un minucioso trabajo técnico y científico que el EAAF llevó adelante entre 2010 y 2015, con exhumaciones arqueológicas sobre unas 250 sepulturas en el Cuadro 33 del cementerio mendocino.
Las tareas incluyeron el análisis antropológico de cientos de cuerpos para aislar aquellos compatibles con personas desaparecidas. El operativo contó con el respaldo institucional de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, el Movimiento Ecuménico de Mendoza y los organismos de familiares de desaparecidos, y significó un nuevo triunfo de la ciencia y la memoria sobre el plan sistemático de ocultamiento.