El economista que Milei escucha pidió un dólar más alto: por qué incomoda a Caputo
Alberto Ades, uno de los economistas que Milei escucha, puso sobre la mesa la palabra que el Gobierno evita: devaluación. Su análisis sobre el dólar barato y el crédito privado incomoda en el Palacio de Hacienda.
Un economista del círculo íntimo de Javier Milei puso sobre la mesa uno de los temas que el Gobierno evita: la posibilidad de aplicar una devaluación y avanzar hacia un tipo de cambio real más alto. Se trata de Alberto Ades, quien en un análisis publicado en su cuenta de X respaldó los logros fiscales y la baja de la inflación, pero marcó tres frentes que, según él, quedaron sin resolver: el atraso cambiario, la escasez de crédito y una política monetaria que considera demasiado rígida.
Para el economista, el dólar barato golpea la industria y el empleo, mientras que la falta de financiamiento frena la transformación productiva. Su planteo no es un detalle menor: llega desde adentro del espacio oficialista y contradice uno de los pilares que defiende el ministro de Economía, Luis Caputo.
El dilema del dólar barato
El punto más caliente de su análisis es la pregunta sobre si un tipo de cambio real más alto ayudaría a los sectores que compiten con productos importados. Ades no dio una respuesta cerrada, pero enumeró los efectos que tendría una depreciación.
Según su visión, una corrección cambiaria podría aliviar la presión sobre algunas empresas, favorecer al turismo receptivo e impulsar a la construcción por determinados canales. El otro lado de la moneda también está en su texto: “podría reducir los salarios reales, encarecer insumos importados y deprimir el consumo”, escribió.
Ades enmarcó la discusión en la transformación productiva que atraviesa el país. La apertura comercial y el crecimiento de sectores como la energía, la minería y el agro cambian los precios relativos y la distribución de los recursos. Ese avance puede apreciar el tipo de cambio real y presionar sobre la rentabilidad de otras ramas de la economía.
Por eso consideró necesario debatir si una depreciación real permitiría moderar esos efectos, aunque evitó una conclusión definitiva. También se preguntó cuánto margen existe para revertir la apreciación si una parte de ella refleja un cambio genuino en las ventajas comparativas del país.
“Importa el efecto neto en equilibrio general, no solamente lo que sucede con algunos sectores”, sostuvo.
¿La política monetaria es demasiado restrictiva?
El segundo eje de su análisis apunta al Banco Central. Ades preguntó si hay margen para aliviar las condiciones financieras sin comprometer la desaceleración de la inflación ni la estabilidad cambiaria.
“¿Es demasiado restrictiva la política monetaria?”, planteó. En esa línea, consultó si una calibración de las condiciones monetarias podría facilitar la inversión y permitir que las empresas potencialmente viables atraviesen la transición productiva.
El problema es que la discusión enfrenta dos objetivos: ofrecer mejores condiciones de financiamiento para el sector privado y sostener los avances en materia de precios y estabilidad. Ades reconoció que no se trata de una decisión sencilla y que una flexibilización también puede traer riesgos macroeconómicos.
Los dólares que duermen fuera del sistema
El tercer punto de su análisis fue la posibilidad de movilizar el ahorro privado en moneda extranjera. Ades estimó que los argentinos mantienen alrededor de USD 300.000 millones en efectivo y depósitos fuera del sistema bancario local.
Su pregunta es qué condiciones podrían incentivar que una mayor proporción de esos recursos se canalice hacia los bancos o el mercado de capitales.
“Cuesta imaginar una transformación productiva profunda sin una expansión significativa del crédito privado”, advirtió.
Para el economista, ampliar el financiamiento bancario y no bancario sería clave para que las empresas inviertan, se modernicen y se adapten a una economía más abierta. La falta de crédito, en cambio, puede poner en riesgo la supervivencia de compañías que podrían ser competitivas en el nuevo escenario.
Un respaldo con reparos
El texto de Ades combina el apoyo al rumbo general del Gobierno con una discusión sobre los instrumentos y los costos de la transición. No cuestionó la necesidad de transformar la estructura productiva, pero dejó abiertos interrogantes sobre el tipo de cambio real, la política monetaria y el acceso al crédito.
Su pregunta sobre el dólar expone el dilema entre mejorar la competitividad de ciertos sectores y preservar el poder adquisitivo y el consumo. Una depreciación real podría beneficiar a algunas actividades, pero también encarecer los insumos importados y reducir los salarios reales.
Ades cerró su planteo con un llamado a discutir propuestas concretas. “La crítica es indispensable, por supuesto. Pero quizás podríamos dedicar un poco menos de energía a marcar diferencias y un poco más a explorar soluciones”, señaló.