El economista tucumano que escucha el Gobierno lanzó una advertencia sobre el dólar: “Compramos demasiadas divisas”
¿El éxito de las reservas puede ser un problema? Ricardo Arriazu, la voz que más escucha el Gobierno, alertó sobre el costo de comprar demasiados dólares y lo que viene para la economía.
Ricardo Arriazu, el economista tucumano con mayor llegada al Gobierno nacional, encendió una alerta en pleno récord de reservas del Banco Central. El BCRA superó los USD 50.000 millones, el nivel más alto en casi siete años, pero el especialista advirtió que la compra excesiva de dólares puede estar frenando el crédito interno.
Durante su exposición en la Cámara de Agentes de Bolsa, Arriazu fue contundente: la acumulación de divisas fue excesiva. Aunque celebró la compra, marcó que el equilibrio con la expansión del crédito es clave para no afectar la economía real.
Reservas en un punto histórico
El BCRA alcanzó ayer las reservas brutas por encima de los USD 50.000 millones, el monto más alto desde septiembre de 2019 y un récord en la gestión de Javier Milei. En lo que va de 2026, la entidad sumó USD 13.373 millones a través del Mercado Libre de Cambios (MLC) y compras en bloque.
Pero Arriazu puso el foco en la contracara: mientras los depósitos crecieron, el crédito se contrajo. Según detalló, el Gobierno financió parte de la compra de divisas con crédito interno, lo que redujo los recursos disponibles para el sector privado.
¿Por qué no despega la actividad?
El economista también cuestionó el comportamiento errático de la economía. Tras un buen marzo, abril y mayo no mostraron el desempeño esperado, pese a que los indicadores deberían reflejar crecimiento. Arriazu ubicó la raíz en el mercado monetario y recordó que los mejores términos de intercambio, la menor salida de capitales, el buen clima y la estabilidad fiscal deberían traducirse en mayor demanda agregada.
La expectativa es alta porque el ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado que mayo-junio sería el inicio de los “mejores 18 meses” de las últimas décadas, con repuntes en construcción e industria.
La demanda de dólares: la gran incógnita
Arriazu insistió en que el comportamiento de los ahorristas será determinante. El año pasado compraron USD 41.000 millones; este año, el ritmo apunta a USD 25.000-30.000 millones. Si la buena cosecha —que suma dos puntos al PBI— no se traduce en crecimiento, el impacto podría trasladarse a las expectativas del mercado.
El desafío para los próximos meses está claro: equilibrar la acumulación de divisas con el crédito para que los recursos lleguen al sector productivo. Un tema que seguirá dando que hablar en el mercado financiero.