El emotivo gesto de los funcionarios que llegaron a la Catedral para despedir a los héroes
Los ministros y funcionarios del gobierno sanjuanino se acercaron a la Catedral para acompañar a las familias de las víctimas del accidente aéreo. ¿Qué gesto tuvieron con los seres queridos?
El silencio de la siesta sanjuanina se vio interrumpido por la llegada de una comitiva oficial. Los ministros y secretarios del gabinete provincial se acercaron a la Catedral para abrazar a las familias de las cuatro víctimas del accidente aéreo en Valle Fértil.
El templo, que desde el mediodía era un mar de respeto y recogimiento, comenzó a recibir a las autoridades pasadas las horas centrales. No hubo discursos ni anuncios: solo presencia, gestos y acompañamiento silencioso.
Guido Romero, ministro de Turismo, Cultura y Deporte; Gustavo Fernández, de Producción, Trabajo e Innovación; y Juan Pablo Perea, de Minería, fueron algunos de los nombres que se vieron en la puerta de la iglesia. Los tres, con el rostro compungido, se fundieron en abrazos con los allegados de Carlos Heredia, Germán Videla, Rubén Castro y Jorge Carbajal.
La lista de funcionarios no terminó ahí. Enrique Delgado, secretario de Seguridad y Orden Público, también se hizo presente. Y desde el interior provincial llegaron el intendente de Valle Fértil, Mario Riveros, y el coordinador del Parque Provincial Ischigualasto, Juan Pablo Teja.
Una comitiva que crece minuto a minuto
Directores y secretarios de distintas carteras del gobierno sanjuanino se sumaron a la movida. Todos coincidieron en la necesidad de contener a los seres queridos en un momento tan doloroso.
La decisión de acercarse al templo, tomada de manera espontánea, refleja el impacto que generó la tragedia en toda la administración provincial.
El pueblo también dijo presente
Mientras los funcionarios llegaban, la Catedral ya era un punto de encuentro para decenas de vecinos. Compañeros de trabajo, amigos y simples ciudadanos se acercaron desde temprano para rendir homenaje a los cuatro sanjuaninos que perdieron la vida en el siniestro.
El flujo de personas fue constante durante toda la tarde. Cada ingreso al templo era una nueva muestra de solidaridad y de duelo compartido.
La jornada, marcada por el dolor y la unidad, dejó en claro que San Juan no olvida a sus héroes.