El emotivo homenaje a Enrique Genovar: de El Ciudadano a Periodista Distinguido de Rosario
Todos esperaban un discurso de agradecimiento formal, pero Enrique Genovar armó un equipo de la vida con sus afectos. Lo que dijo sobre sus compañeros de El Ciudadano y el emotivo cierre que dejó al Concejo en silencio.
El Concejo Municipal de Rosario vivió este miércoles una ceremonia cargada de emoción: Enrique Genovar, cronista deportivo de El Ciudadano, fue declarado Periodista Distinguido de la ciudad. La distinción, impulsada por la concejala Norma López, contó con el respaldo unánime del cuerpo legislativo y reconoce más de dos décadas de trayectoria en el periodismo local.
En el recinto de sesiones, familiares, amigos, colegas y compañeros de trabajo acompañaron al periodista en un acto que buscó poner en valor su labor. Norma López, vicepresidenta del Concejo, destacó al fundamentar la iniciativa que Genovar "se ha consolidado como una de las voces más respetadas y consultadas del periodismo deportivo rosarino", gracias a una lectura que trasciende los resultados y se mete en los procesos institucionales, lo táctico y el impacto social del fútbol.
La concejala también subrayó que, en una ciudad donde el deporte es parte central de la identidad colectiva, reconocer a Genovar implica reivindicar el trabajo cotidiano de quienes ejercen el periodismo con responsabilidad.
Un "once ideal" para agradecer
Lejos de repasar sus logros, Genovar eligió armar un "equipo de la vida" al tomar la palabra: un once ideal con las personas, instituciones y afectos que lo acompañaron en su camino. Con tono cálido, fue nombrando a cada uno con un significado especial.
En el arco recordó sus inicios: Marcelo Ramírez, los productores César Frezzini y Pablo Razori, Marcelo Negri y el equipo de Sello de Fútbol, además de sus primeros pasos en Mundo Ascenso cubriendo a Tiro Federal, Central Córdoba y Argentino.
Para el marcador de punta por derecha tuvo un reconocimiento especial a sus compañeros de El Ciudadano: "Si alguien conoce gente más aguerrida, profesional e incansable, por favor que avise. Son inmortales, se los juro. Estoy hoy acá por ustedes".
La defensa central fue para sus padres: su papá Enrique, por transmitirle la pasión y los valores del fútbol, y su madre, con quien este año cumple medio siglo de matrimonio. El marcador de punta por izquierda lo ocupó el Sindicato de Prensa de Rosario (SPR), con mención especial a Edgardo Carmona, secretario general del gremio, por su rol en mantener a El Ciudadano de pie.
En el mediocampo, el equilibrio de su vida: sus hijos Tiago y Francisco en las bandas, como motores de su día a día, y su compañera Paula en el puesto de "cinco", como sostén y contención diaria. El enganche y los enlaces fueron para una larga lista de afectos, amigos de Lucio V. López, del Liceo y colegas de diversos medios rosarinos.
Y los delanteros no podían ser otros: Rosario Central, con la pasión y complejidad de cubrir un club tan grande, y fundamentalmente los lectores, oyentes y televidentes. "A los que me siguen, a los que me creen, a los que confían y a todos los que alguna vez me leyeron, me vieron o me escucharon. Sin ustedes, la tribuna estaría vacía", expresó.
Visiblemente conmovido, cerró su discurso con una frase que resonó en todo el recinto: "No saben lo feliz que estoy. Mi corazón está explotando". Un reconocimiento más que merecido para una voz imprescindible del periodismo deportivo rosarino.