El emotivo homenaje que une a dos enfermeras y 60 años de historia en Villa María
Una hija logró que el centro de salud de Villa María lleve el nombre de su madre, la enfermera que lo fundó. ¿Cómo se gestó este homenaje que une pasado y presente?
Una hija logró que el nombre de su madre, una enfermera que dedicó su vida al barrio, quede grabado para siempre en el centro de salud que ella misma ayudó a fundar. La historia de Dolores “Doña Loli” Bozada y Mónica Navarrete, separadas por décadas pero unidas por la vocación, se convirtió en un homenaje que trasciende generaciones.
Carmen, hija de Doña Loli, tenía un objetivo claro: que la memoria de su madre no se perdiera. Por eso, hace unos meses decidió contactar a Mónica Navarrete, licenciada en Enfermería y actual directora del Centro de Salud de Villa María desde 2018. Ese encuentro fue el punto de partida para reconstruir una historia que parecía guardada en cajas y recuerdos.
¿Quién fue Doña Loli?
Dolores Bozada llegó a la Argentina en 1949, ya recibida como enfermera diplomada en España. En 1956 se radicó en Neuquén y fue destinada a Villa María justo cuando la provincia comenzaba a organizar su sistema sanitario. En abril de 1962, la primera salita abrió sus puertas y ella se convirtió en su alma mater.
No solo fue jefa del centro de salud: también ejerció como asistente social, gestora y, sobre todo, como una presencia constante para los vecinos. “Mi madre fue una heroína anónima, una luchadora incansable que trabajó por los demás”, recuerda Carmen a sus 75 años.
Un legado de entrega sin horarios
Doña Loli atendía consultas, realizaba curaciones, distribuía medicamentos y leche, y recorría las casas cuando el barrio se inundaba. Además, elaboraba informes sociales para la Casa de Gobierno y hasta acompañaba en tren a pacientes que debían viajar a Buenos Aires para recibir atención especializada, en viajes que superaban las veinte horas.
“Nunca hubo horarios; la puerta de casa siempre estaba abierta para quien necesitara ayuda”, escribió la propia Doña Loli en uno de sus testimonios. Esa dedicación absoluta fue la que impulsó a Mónica a presentar en octubre de 2025 una propuesta ante el Ministerio de Salud para que el CAPS Villa María lleve el nombre de Dolores Bozada. La iniciativa fue acompañada con fotografías, documentos y testimonios históricos, y finalmente fue aprobada.
Más de seis décadas de servicio
Hoy, el Centro de Salud de Villa María sigue siendo un pilar para el barrio. Cuenta con un equipo interdisciplinario que ofrece atención médica y de enfermería, además de programas de promoción y prevención. Funcionan allí el centro de testeo y orientación para VIH y sífilis, el consultorio de interrupción voluntaria y legal del embarazo, dispositivos de asesoramiento ante situaciones de abuso y maltrato infantil, y el Consultorio Integral del Adolescente, que también trabaja en la EPET N.º 8. También hay propuestas comunitarias como huerta, actividad física y pileta, junto con acompañamiento psicosocial para mujeres en situación de violencia.
Doña Loli falleció en 2005, a los 79 años, pero su legado sigue vivo. “Yo solo quería que la gente supiera quién había sido mi mamá y todo lo que hizo por este barrio. Ver que su nombre permanecerá en el centro de salud es una enorme emoción”, expresó Carmen.
La historia de Villa María puede contarse a través de estas dos enfermeras: una que abrió el camino y otra que sostiene la llama. Entre ambas, un puente de memoria, vocación y un profundo convencimiento: cuidar a una comunidad también es escribir su historia.