El emotivo mensaje de monseñor Faifer al cumplir 62 años de sacerdocio
Monseñor Faifer celebra 62 años de sacerdocio con una misa en Buenos Aires. Su emotivo mensaje a la comunidad de Goya y una vida dedicada a la fe.
La comunidad católica de Goya se prepara para una jornada especial. Este 15 de agosto, monseñor Ricardo Oscar Faifer, obispo emérito de esa diócesis correntina, celebra sus 62 años de sacerdocio, un hito que lo encuentra residiendo en Buenos Aires pero con el corazón puesto en la tierra que lo adoptó.
La fecha no es casual: un día como hoy, pero de 1964, Faifer fue ordenado sacerdote. Para conmemorarlo, a las 17 presidirá una misa de acción de gracias en el Santuario Don Orione, en Claypole, donde actualmente vive. Desde el Obispado de Goya, las palabras de reconocimiento no se hicieron esperar: “Es justo dar gracias a Dios por su amor y fidelidad, por su entrega y servicio”.
Una vida dedicada al servicio
La trayectoria de monseñor Faifer es extensa y profunda. Tras su ordenación, viajó a Roma para estudiar en la Pontificia Universidad Gregoriana, donde se licenció en Derecho Canónico. De regreso en Argentina, su ministerio comenzó en la Diócesis de Gualeguaychú, primero como vicario de la Catedral y luego en la parroquia Santa Teresita.
En 1973 fue destinado a Galarza, y cuatro años después regresó a Gualeguaychú como párroco de Santa Teresita, cargo que ocupó durante más de dos décadas. Su labor también incluyó la dirección espiritual del Seminario Menor y la docencia en Teología y Derecho Canónico en el Seminario Diocesano “María Madre de la Iglesia”. En 1997, fue designado vicario general de esa diócesis.
El salto a Goya
El 12 de diciembre de 2002, Faifer fue ordenado obispo y asumió como tercer obispo de Goya, sucediendo a monseñor Luis Teodorico Stöckler. Su gestión al frente de la diócesis se extendió hasta 2015, cuando presentó su renuncia al papa Francisco al cumplir 75 años, tal como establece el derecho canónico. Su dimisión fue aceptada el 24 de septiembre de ese año, y monseñor Adolfo Ramón Canecín, entonces obispo coadjutor, lo sucedió como cuarto obispo diocesano.
En su libro Con memoria agradecida, Faifer dejó plasmado el profundo vínculo que forjó con los goyanos. “Al hacerme cargo del servicio pastoral de la Diócesis de Goya, tenía un gran deseo de conocerlos”, recordó, y confesó que lo que al principio era “un horizonte desconocido geográfica y humanamente” se transformó en “tantísimos rostros, nombres, familias y paisajes”.
La frase que da título a esta nota resume su sentir: “Bendigo al Señor que en su providencia dispuso que fuese Pastor de la Iglesia de Goya. He quedado unido a ustedes para siempre”. Además, agradeció a las comunidades por su comprensión y cariño, y dedicó un reconocimiento especial a los sacerdotes que compartieron su tarea pastoral y a los obispos del Nordeste Argentino, por la amistad y la colegialidad vivida.
Al celebrar estos 62 años, la Diócesis de Goya eleva una oración por su obispo emérito, confiando su presente y futuro a la comunidad. Como él mismo escribió, al concluir su misión, solo queda repetir las palabras de Jesús: “Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir nuestro deber” (Lc 17,10).