El empate en Arroyito que le devolvió el crédito a Kudelka en Newell's
Kudelka llegó al clásico con una mochila pesada: nunca había podido ganarle a Central. El sábado, con el equipo jugando mal y sin ideas, hizo un cambio desesperado sobre el final que terminó cambiando la historia en Arroyito. Lo que pasó después...
El 1 a 1 ante Central en el Gigante no fue una victoria, pero para Newell's y para Frank Kudelka valió casi como tal. El entrenador cortó con la Lepra una racha de derrotas en el clásico y salió fortalecido en su imagen ante los hinchas, que ya lo habían adoptado tras asumir en medio de la tormenta.
El punto conseguido el sábado en Arroyito es un envión anímico para una campaña que, hasta ahora, resulta aceptable: el equipo se mantiene en zona de clasificación a la fase final del torneo. Un traspié en el clásico hubiese sido un mazazo difícil de asimilar. El gol de Cóccaro lo evitó y, de paso, incrementó la confianza en un plantel que ya no pelea por zafar del descenso, sino que mira más arriba.
El funcionamiento, en deuda
Kudelka, el mismo que aceptó tomar el equipo casi sin tiempo para entrenar de cara al clásico pasado, le cambió la cara a Newell's en el tramo final del Apertura y en este Clausura. Eso le valió el reconocimiento del hincha, y no caer ante Central revalida esa aceptación.
Pero si se analiza el juego desplegado durante gran parte del partido, el técnico quedó en deuda. Sin fútbol, el equipo apeló al pelotazo de un lado a otro para que Cóccaro baje o Mazzantti corra. Un libreto previsible que nunca mostró la vocación ofensiva que pregona su conductor. Tampoco se mostró sólido para frenar las subidas canallas.
El cambio que destrabó todo
La decisión clave de Kudelka llegó sobre el final, como un manotazo de ahogado que terminó dando resultados. Mantuvo a Cóccaro en cancha y metió a Colo Ramírez y a Scarpeccio para jugar con un triple nueve. La apuesta era simple: poblar el área y buscar segundas jugadas.
Ese recurso rudimentario, del que poco se podía esperar, le dio el gol del empate a Newell's. Una conquista construida por los tres centrodelanteros, que puso a Kudelka en el centro de la escena por su audacia.
Con este resultado, el equipo sumó su segundo empate consecutivo como visitante, tras el de La Plata ante Estudiantes y ahora en Arroyito. Dos puntos fuera de casa que invitan a mirar con optimismo el futuro inmediato, con la ilusión de que la Lepra finalmente clasifique a la etapa decisiva.
El apoyo de los hinchas hacia Kudelka creció con lo ocurrido en el Gigante, el mismo escenario donde el DT ya había empatado 1 a 1 contra Central en 2019, con gol de Cristian Lema. Sin un ganador en el clásico, Kudelka, de alguna manera, lo fue. Aunque el funcionamiento del equipo todavía esté lejos de lo que pretende.