El empleado del lavadero habló en el juicio y su versión dejó una pregunta incómoda
Un empleado del lavadero de Pavón declaró en el juicio por el femicidio de Micaela y ratificó la versión del imputado. Pero cuando le preguntaron por los favores económicos, su respuesta dejó flotando una duda. ¿Qué dijo exactamente?
La segunda jornada del nuevo juicio oral contra Néstor Pavón por el femicidio de Micaela García se llevó a cabo este lunes en Gualeguay, con el imputado presente en la sala. Pavón, de 45 años y dueño del lavadero de autos ubicado en el cruce de las rutas 11 y 12, vuelve a ser juzgado como presunto coautor del abuso sexual y posterior femicidio de la joven, ocurrido el 1º de abril de 2017. En el primer juicio, en 2017, había sido condenado a cinco años por encubrimiento agravado, pero esa condena fue anulada y se ordenó un nuevo debate.
El tribunal a cargo es el de Juicio y Apelaciones de Gualeguay, integrado por los jueces Santiago Nicolás Brugo, Maximiliano Larocca Rees y Nicolás Gazali. Según las previsiones del cuerpo, las audiencias y la presentación de pruebas se extenderán hasta el 11 de noviembre.
La relevancia de este nuevo juicio creció la semana pasada, cuando declaró Sebastián Wagner, condenado en 2017 a prisión perpetua por el femicidio. Ante los jueces, Wagner responsabilizó directamente a Pavón por el crimen. Por eso, la audiencia de este lunes se centró en los testimonios de empleados del local, efectivos policiales y la reproducción de escuchas telefónicas.
El testimonio del exempleado
En la primera parte de la jornada declaró Antonio Lencina, exempleado del lavadero de Pavón. Lencina ratificó la versión que el imputado sostiene desde 2017. Cuando la fiscalía y la querella le preguntaron si había recibido favores económicos del acusado, lo negó de manera categórica: aseguró que Pavón no lo ayudó a comprar un vehículo ni un celular, y que tampoco lo invitó a comer en comedores de la zona. Además, aclaró que dejó de trabajar en el lavadero para evitar los comentarios de la gente.
Al reconstruir lo ocurrido el sábado 1º de abril de 2017, Lencina contó que llegó a trabajar a las 8:00 para lavar un camión de una empresa cliente. Al notar que Wagner no había ido y que el local estaba cerrado, esperó en el lugar. Cerca de las 11:00, ante los reclamos del camionero porque no tenían la llave, se comunicaron con Pavón, quien ordenó romper el candado para abrir y empezar las tareas.
Sobre Wagner, Lencina precisó que no lo vio ni durante la mañana ni en la tarde, y que recién apareció a la noche, cerca de las 19:00 o 19:30, cuando el testigo terminaba su turno. En ese momento, Wagner estacionó su vehículo Renault 18 en la entrada. El testigo agregó que el lunes siguiente concurrió a trabajar a la mañana y a las 14:00.
Policías y escuchas en la sala
Luego declararon efectivos de la Policía de Entre Ríos que intervinieron en la investigación. El suboficial mayor Enrique Vallejos, a cargo de los primeros pasos de la pesquisa tras el hecho, fue el primero. Después prestó testimonio la oficial Milagros María Lugo, quien recordó que fue la encargada de entrevistar a las amigas de Micaela García cuando se presentaron en la sede policial a denunciar la desaparición. Lugo también confirmó que participó activamente del procedimiento de detención de Pavón en el lavadero de las rutas 11 y 12.
A su turno, el oficial Pablo Casas intervino en la exhibición de las pruebas de audio. Durante la audiencia se reprodujeron escuchas telefónicas en las que Pavón se comunicó con la madre y el padrastro de Wagner para informarles expresamente que la policía lo estaba buscando.
La imputación
Según la acusación, el 1º de abril de 2017, minutos después de que Micaela García saliera caminando del Boliche Bailable King de Gualeguay, Sebastián Wagner junto a Néstor Roberto Pavón la interceptaron en la esquina de Antártida Argentina e Int. Quadri, alrededor de las 5:45, y la obligaron a subir al Renault 18 Break dominio VQZ-074. Luego la trasladaron contra su voluntad a la zona norte de la ciudad, cerca del Balneario Paso de Alonso, donde aprovechándose de su superioridad física y del estado de indefensión de la joven, la abusaron sexualmente. Ante la constante negativa de Micaela a someterse a sus pretensiones, y con el propósito de garantizar su impunidad, decidieron quitarle la vida: le comprimieron el cuello mecánicamente hasta asfixiarla. Después ocultaron el cuerpo en las proximidades del camino rural de tierra que lleva a González Calderón, en el Primer Distrito "Cuchillas" del Departamento Gualeguay, cerca de la Estancia "6 Robles", en una zona de pastizales altos debajo de un árbol al margen oeste de ese camino.