El encuentro que reunió a más de 60 jóvenes rurales en Añatuya y su particular método para que no se vayan del campo
El objetivo era que compartieran experiencias y armaran redes. Pero lo que terminó pasando en Añatuya superó cualquier plan: más de 60 jóvenes de cinco provincias se fueron con un método concreto para no tener que dejar el campo.
Más de 60 jóvenes rurales de cinco provincias se dieron cita en Añatuya para compartir experiencias productivas y comunitarias. El 6.º Encuentro Regional de Jóvenes Rurales “Sentir el territorio” se desarrolló los días 3 y 4 de septiembre en la ciudad santiagueña, con la organización de Jóvenes ATR y el acompañamiento del INCUPO.
La propuesta buscó generar un espacio de intercambio en torno a los proyectos productivos, las experiencias comunitarias y los desafíos que enfrentan las juventudes del ámbito rural.
Feria de experiencias y trueques
La primera jornada tuvo lugar en la Casa de Oración de Añatuya, donde se montó una Feria de Experiencias. Allí, jóvenes de Chaco, Formosa, Corrientes, Santiago del Estero y Santa Fe presentaron emprendimientos vinculados con la cría de aves, ganadería, producción caprina, huertas, viveros, artesanías, tejidos, costura, panificados y elaboración de alimentos con valor agregado.
Además de exhibir sus producciones, los participantes realizaron trueques, compartieron recetas y tejieron nuevos vínculos entre comunidades de distintas provincias.
Una red que crece
Jóvenes ATR nació a fines de 2022 con el respaldo del INCUPO y hoy reúne a unos 150 jóvenes rurales. La organización impulsa más de 30 emprendimientos en cinco provincias, con el objetivo de ofrecer alternativas para que las nuevas generaciones puedan producir y desarrollarse sin tener que emigrar a las grandes ciudades.
Recorrida por emprendimientos locales
La segunda jornada estuvo dedicada a conocer proyectos concretos del territorio santiagueño. Los participantes visitaron el predio de la familia Villareal, a unos 30 kilómetros al sur de Añatuya, donde Valentino, referente de Jóvenes ATR, lleva adelante la cría natural de aves y otros animales menores.
Durante la visita, los jóvenes observaron el trabajo de adaptación de distintas razas a las condiciones ambientales de la región y el aprovechamiento de los recursos disponibles para la alimentación y sanidad animal. La actividad continuó en la EFA Avellaneda, donde se conocieron otras experiencias de producción y formación en el ámbito rural.
“Que puedan quedarse en su lugar”
El ingeniero zootecnista Santiago De Gregorio, de INCUPO, señaló que uno de los principales desafíos es generar condiciones para que los jóvenes permanezcan en sus lugares de origen. “El desafío constante es que los jóvenes puedan quedarse en su lugar y que las condiciones de vida no los expulsen a tener que irse a vivir a otros lados”, expresó.
En esa línea, remarcó la importancia de fortalecer emprendimientos que mejoren la calidad de vida y revaloricen los saberes ancestrales.
Formación, organización y producción
Laura Maldonado, coordinadora de Jóvenes ATR de INCUPO, destacó como ejes centrales del encuentro el intercambio sobre los procesos de organización de los grupos, las capacitaciones, las dificultades encontradas y las estrategias para superarlas, además de los aspectos económicos y productivos de los emprendimientos.
El sexto encuentro permitió poner en común experiencias y aprendizajes desarrollados en distintos territorios.
Al cierre, los participantes subrayaron la importancia de fortalecer las redes entre jóvenes, continuar con la formación y trasladar los conocimientos a sus propias comunidades. Desde la organización resaltaron que la experiencia en Añatuya reafirmó el papel de las juventudes rurales en la construcción de alternativas productivas y sociales, y volvió a poner en valor el trabajo colectivo y la necesidad de generar más oportunidades para que los jóvenes puedan desarrollarse en sus territorios.