El encuentro secreto en París que unió a San Martín y Sarmiento
¿Qué llevó al Libertador a abrirle las puertas de su exilio parisino a Sarmiento? Un vínculo familiar, una deuda de gratitud y dos encuentros que marcaron la historia.
En 1846, dos de las figuras más influyentes de la historia argentina se encontraron cara a cara en un suburbio de París. La reunión entre José de San Martín y Domingo Faustino Sarmiento no fue casualidad: décadas de vínculos familiares y una deuda de gratitud allanaron el camino para un diálogo que quedaría grabado en la memoria de ambos.
Un agradecimiento que abrió puertas
San Martín, conocido por su carácter reservado, rara vez recibía visitas durante su exilio en Francia. Sin embargo, hizo una excepción con Sarmiento. El motivo: el sanjuanino había utilizado su pluma para reivindicar la figura del Libertador en Chile, donde sus méritos habían sido opacados por años de olvido y críticas.
Los artículos publicados en El Mercurio de Valparaíso, firmados bajo el seudónimo de "Un Teniente de Artillería", no solo rescataron la memoria de San Martín, sino que impulsaron su reconocimiento oficial por parte del gobierno chileno. Una ley de 1842 lo incorporó al Ejército de Chile, un gesto que el propio San Martín consideró una reparación personal.
Raíces familiares en San Juan
La conexión entre ambos no surgió de la nada. Desde niño, Sarmiento escuchó historias sobre San Martín gracias a su padre, José Clemente Sarmiento, quien participó en el Cruce de los Andes y estuvo en la Batalla de Chacabuco. Su tío, el presbítero José de Oro, también fue capellán del Ejército de los Andes y compartió esos relatos con el joven durante un destierro en San Luis.
Ese legado familiar despertó en Sarmiento una admiración temprana, que lo llevó a escribir sobre las gestas del Ejército de los Andes cuando inició su carrera periodística en Chile.
Dos encuentros, dos momentos
La primera entrevista, el 24 de mayo de 1846, duró casi todo el día. Hablaron de la campaña libertadora, de la entrevista de Guayaquil con Bolívar y hasta del padre de Sarmiento. San Martín recordó haber entregado prisioneros realistas al capitán Clemente Sarmiento tras Chacabuco, un detalle que emocionó al visitante.
El segundo encuentro, en julio de 1847, fue más breve y tenso, con San Martín acompañado por familiares. Aun así, el vínculo quedó marcado por el respeto mutuo: San Martín auguró a Sarmiento "un porvenir distinguido".
Entre ambas citas, Sarmiento intentó capitalizar su cercanía con el Libertador para ingresar al Instituto Histórico de Francia, presentando un trabajo sobre la entrevista de Guayaquil. San Martín no asistió a la presentación ni avaló su contenido, manteniendo un silencio que aún hoy alimenta el misterio.
Este capítulo poco conocido de la historia argentina revela cómo dos grandes personalidades, con diferencias ideológicas, supieron reconocerse y apoyarse en momentos clave.