El entrerriano que fue a acompañar a un amigo y terminó primero en los 10K de Río Gallegos
Un entrerriano que fue a acompañar a un amigo a los 10K de Río Gallegos terminó llevándose la victoria bajo la lluvia y el viento. Lo que pasó en las últimas cuatro cuadras explica por qué él mismo no lo podía creer.
El entrerriano Alexis Benítez, nacido en Los Conquistadores y radicado en Río Gallegos, se quedó con el primer puesto en los 10K de la primera carrera organizada por Asher Sports, que reunió a unos 140 participantes entre las pruebas de 6K recreativos y 10K libres. Lo hizo bajo lluvia, viento y frío, condiciones que convirtieron la competencia en un desafío que fue mucho más allá de la velocidad.
Lo llamativo es que Benítez no había ido a ganar. Ni siquiera se preparó específicamente para correr los 10 kilómetros: su objetivo era acompañar a un amigo que afrontaba su primera competencia. Sin embargo, terminó protagonizando una remontada en el tramo final que lo dejó en lo más alto del podio.
La carrera fue, además, una nueva muestra de cómo el deporte se fue abriendo paso en su vida desde que dejó Los Conquistadores y se instaló en el extremo sur del país. Alexis no entrena habitualmente para correr: su principal preparación está vinculada al fútbol. El atletismo apareció casi de manera circunstancial y comenzó a darle resultados que lo entusiasmaron.
De Concordia a Río Gallegos: el antecedente que lo motivó
El primer antecedente importante había sido el año pasado, cuando participó por primera vez de una carrera en el autódromo de Concordia. Allí corrió 5 kilómetros y terminó tercero. Aquella experiencia lo motivó y le despertó las ganas de seguir probándose. También había vuelto de Entre Ríos con entusiasmo después de participar en esa competencia y con la intención de mantener un ritmo de entrenamiento que, ya de regreso en Río Gallegos, no resultó sencillo sostener.
En diálogo con UNO, Alexis explicó que las condiciones climáticas del sur muchas veces se convierten en un obstáculo para entrenar. El viento, el frío y la lluvia pueden modificar completamente una jornada y hacer que una sesión que un día permite recorrer seis kilómetros termine reducida a la mitad al siguiente. “Hay días que el viento no lo permite, hay días que hace muchísimo frío o directamente el clima es muy cambiante, se larga la lluvia y todo eso. Es complicado tener un ritmo y ver el progreso”, contó.
Esa irregularidad también tiene un impacto en lo anímico. Para el entrerriano, una de las dificultades no está solamente en correr bajo determinadas condiciones, sino en no poder comparar los entrenamientos de una jornada con otra. “Podés hacer el mismo entrenamiento que hacés allá en Entre Ríos, pero el clima no es el mismo. Hay días que amerita que salgas a correr porque no hay nada de viento y solo hace frío, y hay días que no. Se larga llovizna o hay viento y ya te da fiaca salir a correr, te desmotiva el clima”, relató.
Una carrera bajo la lluvia y con viento de frente
El desafío se trasladó directamente a la competencia. Desde el viernes anterior, Río Gallegos soportaba lluvia y las condiciones no mejoraron para la carrera del domingo. Aun así, unos 140 corredores se acercaron para participar de las pruebas propuestas por Asher Sports. “Me encontré con personas con buena energía, como en todas las carreras a las que fui, buenos competidores. Se nota que hay personas a las que les gusta este deporte más allá de que llovía”, destacó Alexis.
Cuando largó, no salió a especular. Marcó su propio ritmo desde el comienzo y completó el primer kilómetro en 3 minutos y 38 segundos. Después sostuvo un ritmo aproximado de cuatro minutos por kilómetro. Pero la carrera comenzó a complicarse rápidamente. En el kilómetro tres, otro corredor logró sacarle alrededor de 50 metros de ventaja. El viento de frente fue un factor determinante y obligó a Alexis a esforzarse para no perder contacto. Más adelante, en el kilómetro 5,5, volvió a sentir el desgaste de las condiciones climáticas. “Me ahogué mucho por el viento y la lluvia”, contó. Y en el kilómetro siete llegó otro momento límite: “Me castigó el viento y la lluvia. Fueron momentos en los que tenía ganas de caminar y dejar de correr”.
Sin embargo, siguió. El viento no estuvo presente de frente durante todo el recorrido, pero sí tuvo incidencia en varios kilómetros. La lluvia tampoco dio tregua y convirtió la carrera en una prueba que fue mucho más allá de la velocidad. La definición llegó cuando faltaban apenas cuatro cuadras. Alexis todavía veía muy lejos la posibilidad de ganar porque tenía por delante a un corredor al que consideraba “excelente”. Hasta ese momento, su objetivo seguía siendo simplemente completar una buena competencia. Pero decidió aumentar el ritmo. “Solo me dejé llevar, subí el ritmo y me alcanzó para dejarlo atrás y llevarme la victoria”, contó.
“No puedo creerlo, estás loco”
Cuando cruzó la meta, la sorpresa fue tan grande como el resultado. “Me dije: ‘No puedo creerlo, estás loco’. Nunca pensé que podía ganar, no fui con esa idea y aun así lo había logrado”, recordó. La victoria significó mucho más que una medalla. También confirmó una posibilidad que Alexis hasta ahora no se había tomado demasiado en serio. Personas de su entorno ya le habían dicho varias veces que, por sus condiciones, debería dedicarse más a correr. Él nunca les había hecho demasiado caso. Ahora, el triunfo cambió algo. “Me dieron ganas de seguir rompiendo mis propios récords y viendo cuál es la capacidad de mis piernas. Intentaré competir en otras carreras y dar lo mejor de mí para volver a subir a ese hermoso lugar llamado podio”, aseguró.
Y en medio de la celebración también apareció Los Conquistadores. A más de 3.000 kilómetros de su pueblo, Alexis no dejó de tenerlo presente. Incluso había querido correr la prueba con una camiseta que llevara el nombre de la localidad entrerriana, aunque finalmente su amigo prefirió que ambos utilizaran la remera de la competencia. “Me hace falta una remera de mi pueblo para llevarla a más competencias”, dijo entre risas.
Después de cruzar la meta, tomó su teléfono y compartió inmediatamente la noticia con su familia. Les envió una foto en la que mostraba que había terminado primero y ellos no tardaron en compartirla y celebrar el logro. “Siempre están preguntándome cómo estoy”, contó.
También hubo una señal que volvió a recordarle que, aunque lleve tiempo viviendo en Santa Cruz, sigue siendo fácilmente reconocible como entrerriano: varias personas se acercaron para felicitarlo y le preguntaron si no era de Río Gallegos. La respuesta estaba en su forma de hablar.
Alexis llegó al sur para desarrollar su vida lejos de Los Conquistadores y debió acostumbrarse a un clima completamente diferente al de Entre Ríos. El frío, la lluvia y especialmente el viento modificaron incluso su manera de entrenar. Pero aquel mismo contexto que muchas veces lo desmotivó terminó formando parte del escenario de su primera victoria en una carrera de 10 kilómetros.