El equipo de TN logró entrar a Beirut: el relato de lo que encontraron en el epicentro de la destrucción
Un equipo periodístico argentino se adentró en el barrio más castigado de Beirut. Este es el escalofriante relato de lo que vieron y escucharon bajo las bombas, en una zona donde la vida cotidiana fue borrada.
Un equipo periodístico argentino logró acceder al corazón de la devastación en el Líbano. Lo que encontraron en el barrio de Dahie, en el sur de Beirut, es un paisaje de ruinas y terror bajo un fuego constante. La guerra en Medio Oriente escaló dramáticamente y convirtió una zona residencial en el blanco de una de las ofensivas más feroces.
El equipo de TN, encabezado por el periodista Alan Ferraro, ingresó a Dahie, un área sistemáticamente atacada por las fuerzas israelíes. “Los edificios están reducidos a escombros”, relató Ferraro mientras caminaba entre cables cortados y calles bloqueadas por toneladas de concreto.
Lo que antes era un centro de actividad comercial, con mueblerías y locales de accesorios para celulares, hoy es descrito como un pueblo fantasma. La intensidad del conflicto se disparó, registrándose solo ayer siete oleadas de bombardeos sobre ese mismo punto.
La rutina del terror: aviones, explosiones y evacuación
Según el relato del equipo en el lugar, la dinámica del ataque sigue un patrón aterrador. “Antes del bombardeo tenés que escuchar los aviones. Los escuchábamos sistemáticamente volando sobre nosotros”, explicó Ferraro desde una colina en Baabda.
Desde esa posición, el equipo pudo observar cómo los impactos se sucedían uno tras otro durante la madrugada. La situación se volvió tan peligrosa que obligó a una evacuación inmediata del lugar.
Israel sostiene que estos puntos son utilizados por la milicia de Hezbollah. Sin embargo, en el terreno, las huellas más impactantes son las de la vida cotidiana interrumpida brutalmente.
La vida entre los escombros y el contraste de una ciudad partida
“Es un barrio que debió forzosamente evacuarse. Fíjense cómo queda esto: completamente destruido”, describió Ferraro. Persianas retorcidas, tanques de agua perforados y pertenencias personales asomando entre las ruinas son el testimonio mudo de la huida.
La situación en Dahie refleja el cruel contraste que vive toda la capital libanesa. Mientras algunos sectores de Beirut intentan mantener una rutina mínima con shoppings abiertos y locales vallados, el cielo es patrullado constantemente por drones israelíes.
Los habitantes conviven con el sonido de disparos al aire, un intento desesperado por derribar los dispositivos no tripulados que sobrevuelan la ciudad durante horas. La amenaza es inminente y constante.
Mientras tanto, los campamentos de desplazados siguen recibiendo a miles de familias que, como las de Dahie, lo han perdido todo o huyen ante la posibilidad de una nueva ofensiva. La ofensiva israelí, que ya dejó saldos de decenas de muertos y heridos en ataques previos contra edificios de la capital, no muestra señales de detenerse.