El error fatal que delató al asesino de un sereno en Jujuy
El asesino de un sereno de 73 años en una finca de Palma Sola pasará el resto de su vida en la cárcel. Pero lo que realmente selló su destino fue un detalle que dejó escapar después del crimen. Si vivís en la zona, esto te toca de cerca.
La comunidad de Palma Sola respira aliviada. El Tribunal de Juicio de San Pedro de Jujuy condenó a prisión perpetua a G.M.G., el hombre de 28 años hallado culpable de matar a golpes a Abraham Maldonado, un sereno de 73 años, en una finca de la zona. La sentencia, que se conoció en las últimas horas, también incluyó una pena por tenencia simple de estupefacientes.
El hecho que conmocionó a los vecinos ocurrió a principios de diciembre de 2025 en la finca Vega, ubicada en el Cerro La Alumbre, en pleno corazón de Palma Sola. Don Abraham, como lo llamaban con cariño, fue encontrado sin vida dentro de una habitación que estaba cerrada con candado por fuera. Las pericias confirmaron que recibió golpes letales en la cabeza con un objeto contundente.
La escena no dejaba dudas: los accesos a la vivienda estaban violentados y faltaban objetos de valor, dinero en efectivo, una bomba de agua y el teléfono personal de la víctima. Pero fue justamente ese celular el que terminó incriminando al acusado.
El descuido que lo delató
Durante los allanamientos en la casa del sospechoso, los investigadores de la Brigada de Homicidios de San Pedro encontraron el teléfono de Maldonado guardado. Los peritos tecnológicos demostraron además que G.M.G. había sacado el chip del abuelo para usar la línea en su propio aparato. Un error que resultó fatal para sus planes.
Pero no fue lo único. También secuestraron un alicate y una pinza de corte cuyas marcas coincidían perfectamente con los destrozos en las rejas y candados de la finca. Pruebas irrefutables que cerraron el caso.
El fiscal Matías Fernando Mora García sostuvo la acusación por homicidio criminis causae, es decir, matar para ocultar otro delito, en este caso el robo. Una figura del Código Penal que no contempla otra pena que la cadena perpetua.
Para la familia de don Abraham y para toda la comunidad de Palma Sola, esta sentencia cierra un capítulo doloroso, pero con la certeza de que el responsable pagará por lo que hizo.