El error que casi todos cometen al sacar a pasear al perro y que arruina el paseo
¿Tu perro sale como un cohete y vuelve igual de alterado? Un adiestrador revela el sencillo “bucle” que cambia todo y por qué pasearlo a toda velocidad es el peor error que podés cometer.
Sacar al perro a la calle es una rutina diaria, pero hacerlo de manera incorrecta puede convertir ese momento en un suplicio inútil. El adiestrador Juan Cervantes lanzó una advertencia contundente: “Si el perro sale a pasear a 100 km/h no frenará y tu tarea es el bucle”. Su método revela por qué muchos paseos no cumplen su objetivo real.
Según el experto, un perro que sale excitado y nervioso recorre su camino a toda velocidad, perdiendo completamente el efecto beneficioso de la salida. El animal no se recrea, no explora y no libera energía de forma adecuada. La clave, entonces, está en modificar esa conducta inicial.
¿Qué hacer cuando el perro se descontrola?
El primer paso es no ceder a la presión. Si al tomar la correa el perro salta desesperado y muestra una excitación desbordante, la salida debe posponerse. Cervantes propone un metódico paso a paso para entrenar al animal.
La técnica comienza sentándose en una silla o sillón, dando señales claras de que el paseo no se realizará en ese momento. Esto obliga al perro a bajar progresivamente su nivel de excitación. El momento clave llega cuando el animal mira a los ojos de su dueño y no a la puerta de salida. Solo entonces se puede retomar la iniciativa.
Este proceso inicial de calma puede demorar entre 15 y 20 minutos. Cervantes insiste en que el tiempo invertido es crucial, ya que permite adiestrar la conducta del animal a largo plazo. Una vez sereno, el perro disfrutará del paseo a un ritmo que le permita oler y percibir a otros animales.
El experto denomina a esta actitud de interrumpir la salida “ghosting”, que implica dejar de prestarle atención al perro de manera abrupta cuando está nervioso. La repetición de este “bucle” enseña al animal que si no baja su ansiedad, el paseo se cancela.
La verdadera importancia del paseo diario
El paseo no es un lujo, sino una necesidad básica que impacta directamente en la salud física, mental y emocional del perro. Un animal que no sale regularmente tiene más riesgos de sufrir problemas a largo plazo.
Físicamente, el ejercicio ayuda a mantener un peso saludable y fortalece la musculatura y las articulaciones, previniendo la obesidad y enfermedades cardíacas. Mentalmente, la exploración de olores, sonidos y estímulos nuevos es fundamental.
Es vital respetar las paradas del perro y dejarlo detenerse cuando un olor le llama la atención. Un paseo a “100 kilómetros por hora”, aunque cumpla con el deber simbólico, no sirve para reducir el estrés, la ansiedad o el aburrimiento. Por el contrario, un perro que no sale adecuadamente puede volverse inquieto, destructivo e incluso agresivo.
Finalmente, la socialización es otro pilar. El contacto con otros perros, personas y entornos diferentes durante el paseo fortalece el vínculo con su familia humana, donde el animal aprende a confiar en quien lo guía.
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