El error que convierte a un árbol de Posadas en una bomba durante cada tormenta
El agrónomo José Radins reveló por qué tantos árboles de Posadas se vienen abajo con cada tormenta. La causa no está solo en el viento: hay un detalle en las veredas que los deja sin anclaje.
Un especialista en arbolado urbano advirtió que las caídas de ramas y ejemplares durante los temporales no se explican solo por el viento: hay fallas en la forma en que se plantan, podan y cuidan los árboles de la ciudad. El profesor de Biología y agrónomo José Radins enumeró en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones los factores que vuelven vulnerable al arbolado de Posadas, desde canteros minúsculos hasta podas que desequilibran la copa.
El punto de partida es el espacio. Según Radins, muchas veredas tienen canteros demasiado chicos para las raíces que un árbol necesita para sostenerse. Y el problema empeora cuando el cemento avanza hasta el propio tronco.
“La gente a veces coloca cemento incluso hasta el borde del tronco, y eso impide la penetración del agua y el buen desarrollo de las raíces”, explicó el especialista. Sin raíces profundas ni agua, el anclaje del ejemplar queda comprometido.
La elección de la especie también juega en contra cuando no se piensa a largo plazo. Radins remarcó que hay que considerar desde el vamos cuánto va a crecer el árbol y qué lugar necesita. “Si reduzco mucho el espacio físico que le voy a dar para crecer, obviamente que, con cualquier tormenta y con un sistema radicular deficiente, ese árbol va a tender a caerse”, sostuvo.
A ese cuadro se suman los cableados cercanos, que ejercen tensión sobre ramas y sectores de la copa y terminan de desestabilizar al ejemplar.
Podas que dejan al árbol sin equilibrio
Para Radins, cortar ramas no es solo acortar la altura de un árbol. Hay que conocer la especie, su estructura y cómo se distribuye el peso de la copa. Una poda que concentra las ramas en un solo sector deja al árbol inclinado y lo vuelve más frágil.
“Con cualquier viento, pierde el equilibrio, se desprendan ramas o incluso se levante completamente el árbol”, advirtió. Además, los cortes mal hechos son una puerta de entrada para plagas y enfermedades que debilitan al ejemplar con el tiempo.
Por eso insistió en que las tareas se hagan con herramientas adecuadas y criterio técnico. Sobre la época, indicó que lo recomendable es podar hacia finales del otoño y durante el invierno, antes del crecimiento fuerte de primavera y verano, para que el árbol pueda recuperarse y rebrotar. Cada especie, aclaró, tiene sus propias necesidades.
Raíces que buscan agua y terminan en los desagües
La relación entre los árboles y la infraestructura urbana es otro frente de conflicto. Radins explicó que ciertas especies desarrollan raíces que van tras la humedad, y eso las lleva directo a caños y sistemas de desagüe. En algunos sectores del microcentro de Posadas, esa búsqueda puede terminar afectando el funcionamiento de los desagües.
También llamó la atención sobre especies introducidas de otras regiones que, al encontrar condiciones favorables, crecen más de lo previsto. Puso como ejemplo a los plátanos, muy presentes en el espacio urbano, y pidió evaluar con cuidado dónde se los planta y cómo se los mantiene.
“Uno ve una linda planta, la planta en un lugar y resulta que acá crece mejor que en su lugar de origen. Tiene un desarrollo mucho mayor, las raíces se comportan de otra manera y eso hace que después tengamos las consecuencias que tenemos con algunas especies”, graficó.
Qué dijo sobre los controles municipales
Consultado sobre si la Municipalidad de Posadas hace los controles y las podas preventivas que corresponden, Radins prefirió no opinar: “No circulo con tanta asiduidad por la ciudad. No sé si la Municipalidad está haciendo realmente bien todo su trabajo, por eso no puedo decir si sí o si no”, aclaró.
Lo que sí sostuvo es que las condiciones físicas de muchos árboles urbanos merecen atención, sobre todo cuando el espacio para crecer es insuficiente o las podas alteraron el equilibrio de la copa.
Su conclusión apunta a algo más profundo que el temporal de turno: la prevención empieza mucho antes, en cómo se elige la especie, cuánto lugar se le da a las raíces y con qué criterio se poda. Son las variables que definen si un árbol resiste o se convierte en un riesgo para peatones y conductores.