El error que todos cometemos al guardar la leche y que acelera su vencimiento
Expertos en seguridad alimentaria advierten que guardar leche, carnes, pescado, yogur, quesos, mayonesa y aderezos en la puerta de la heladera acelera su deterioro y puede generar bacterias.
La puerta de la heladera puede parecer el lugar más práctico para la leche, pero los especialistas advierten que es una trampa para la conservación. Allí, los cambios de temperatura pueden agriar el producto en días.
Cada vez que se abre la heladera, los alimentos ubicados en la puerta son los primeros en quedar expuestos al aire más cálido del ambiente. Por eso, los especialistas en seguridad alimentaria recomiendan reservar ese espacio para productos menos sensibles y dejar los alimentos más delicados en los estantes internos.
¿Qué alimentos no deberían estar nunca en la puerta?
La lista incluye siete productos básicos que muchos hogares colocan allí por costumbre:
- Leche: necesita una temperatura estable y baja. En la puerta queda expuesta al aire caliente cada vez que se abre la heladera, por lo que puede agriarse más rápido.
- Carnes crudas como pollo: son muy sensibles a la proliferación de bacterias. Deben guardarse en una zona interna y fría.
- Pescado: se descompone con facilidad y requiere frío constante. Puede perder frescura y aumentar el riesgo sanitario.
- Yogur: necesita conservarse por debajo de los 4 °C. Las variaciones térmicas afectan su sabor, textura y vida útil.
- Quesos: requieren conservación estable. En la puerta pueden secarse o deteriorarse antes de tiempo.
- Mayonesa: una vez abierta, debe mantenerse bien refrigerada. Las temperaturas inestables pueden generar microorganismos.
- Aderezos: especialmente los que tienen lácteos, huevo o ingredientes frescos, necesitan frío constante.
Los expertos advierten que algunos productos pueden desarrollar bacterias, hongos y otros microorganismos antes de mostrar signos visibles de deterioro, aumentando el riesgo de intoxicaciones alimentarias.
¿Qué sí se puede guardar en la puerta?
La puerta sigue siendo útil para alimentos menos vulnerables a los cambios de temperatura. Entre ellos se encuentran: bebidas embotelladas, latas de gaseosa o cerveza, mermeladas, mostaza, ketchup, salsa barbacoa, encurtidos, pickles, aceitunas y otros productos con conservantes o alto contenido de sal o vinagre.
Estos alimentos toleran mejor las variaciones térmicas y no necesitan permanecer en la zona más fría del electrodoméstico.
