El error que todos cometemos al guardar los huevos y que los echa a perder más rápido
Guardar los huevos en la puerta de la heladera es un error común. Los cambios de temperatura afectan su frescura. Lo ideal es colocarlos en un estante interno.
Guardar los huevos en la puerta de la heladera es una costumbre muy difundida en la Argentina y en todo el mundo, pero ese sector no es el más recomendable para conservarlos, incluso cuando muchos modelos incluyen un espacio diseñado especialmente para colocarlos ahí. El problema es que la puerta es uno de los sectores que más cambios de temperatura sufre, y cada vez que se abre, los huevos quedan expuestos al aire del ambiente, lo que puede afectar su frescura y hacer que duren menos tiempo.
¿Dónde conviene guardarlos para que duren más?
Lo más recomendable es guardarlos en un sector interno de la heladera, donde el frío se mantiene de manera más constante. Así se conservan mejor, quedan menos expuestos a variaciones bruscas y duran más tiempo en buen estado.

Por qué la puerta no es el mejor lugar
Algunos de los motivos por los que no conviene guardarlos en la puerta son:
- Cambios de temperatura: cada vez que se abre, quedan expuestos al aire del ambiente.
- Menor estabilidad: la puerta no mantiene el frío tan constante como las bandejas internas.
- Más movimiento: al abrir y cerrar, pueden golpearse o agrietarse.
- Pérdida de frescura: estas variaciones pueden hacer que duren menos tiempo en buen estado.
Además, también es recomendable guardar los huevos en su envase original. Más allá de protegerlos de posibles golpes, esto evita que absorban olores fuertes de otros alimentos que estén en la heladera. También es importante que, una vez refrigerados, no estén expuestos demasiado tiempo fuera del frío, ya que pueden producirse cambios bruscos que alteren su conservación.
Consejos para conservar los huevos frescos por más tiempo
- Guardarlos en su envase original: ayuda a protegerlos de golpes y olores fuertes.
- Ubicarlos en una bandeja interna: mantiene una temperatura más estable.
- Evitar sacarlos y volver a guardarlos: los cambios bruscos pueden afectar su conservación.
- Revisar que no tengan grietas: si la cáscara está rota, se deterioran más rápido.
- Consumir primero los más antiguos: permite evitar que queden demasiado tiempo almacenados.

Por eso, aunque la puerta de la heladera parece el lugar más práctico para almacenar los huevos, en realidad no es la mejor opción. Ubicarlos en un sector interno, donde no sufran cambios bruscos de temperatura, ayuda a que duren más tiempo en buen estado.