El esgrimista que ganó el oro en los Suramericanos y trabaja de tres cosas para poder competir
Ganó el oro en los Juegos Suramericanos, pero para competir tiene que repartirse entre tres trabajos. La beca que recibe no le alcanza y su mamá se endeudó para bancar su carrera. Lo que dijo sobre el apoyo al deporte argentino.
Augusto Servello subió a lo más alto del podio en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y se colgó la medalla de oro en florete. Pero detrás de esa imagen hay una historia que pocos conocen: para sostener su carrera combina tres trabajos y su mamá se endeudó para bancarlo.
El esgrimista se impuso en ocho combates a lo largo del torneo. Venció al boliviano Andrés Montaño (5-3), al brasileño Pedro Marostega (5-2), al chileno Leopoldo Alarcón (5-2), al venezolano César Aguirre (5-3), al colombiano Alejandro Bolaños (15-9), al brasileño Guilherme Amaral (15-14), al peruano Alessio Fukuda (15-12) y, en la final, a su compatriota Andrea Nigosanti (15-9). Así revalidó el título que había obtenido en Asunción 2022.
Un sueño que nació con El Zorro
Servello se enamoró de las espadas siendo chico. "Para todos mis cumpleaños pedía siempre algún tipo de espada, incluso el kit de El Zorro me gustaba muchísimo", contó desde la Villa Olímpica. Su abuelo Antonio, con quien veía la serie en su casa de Vicente López, fue el primero en explicarle que eso era esgrima y le prometió llevarlo a practicar. Antonio murió antes de cumplir esa promesa, pero fue su mamá la que tomó la posta y lo acompañó a su primera clase en el Club Hungarian. "No terminé la clase porque era todo gente adulta, así que mi mamá me llevó al Centro Naval, donde había chicos, y ahí me quedé", recordó.
La beca que no alcanza y los tres trabajos
El presente deportivo contrasta con las dificultades económicas. "Hoy cuento con la beca del ENARD, que es una de las altas, de excelencia panamericana. Son 850.000 pesos, pero no me alcanza. El mes pasado tuve que comprarme dos hojas de florete y cada una vale 160 dólares. Ya empecé el mes 300.000 pesos abajo", explicó.
Para cubrir esos gastos, Servello reparte su día entre los entrenamientos, las clases que dicta en el Club Italiano de Caballito y los mandados que hace para la empresa de un amigo. "Lunes, miércoles y viernes entreno a la tarde en GEBA con el equipo nacional. A la mañana hago mandados para la empresa de mi amigo. Martes, jueves y sábados tengo preparación física temprano y a la tarde doy clases en el club. Y siempre busco algún espacio para hacer otro mandado. La voy acomodando como puedo", detalló.
"Lo ideal sería estar todo el día dedicándole 100% al deporte, como hacía en el ciclo olímpico anterior, pero mi mamá se endeudó hasta donde pudo y yo tuve que salir a trabajar", agregó.
El contraste con otros países y el reclamo por el apoyo estatal
El esgrimista también se refirió al impacto que tuvo la caída de la financiación del ENARD. "Cuando era juvenil, estaba en un programa que se llamaba Proyección al Alto Rendimiento. Teníamos un presupuesto muy alto, nos iba muy bien, sacábamos medallas en Copas del Mundo y Panamericanos. Pero cuando se perdió el 1% (el impuesto a la telefonía que financiaba al ENARD), todo se redujo drásticamente. Hoy, de diez torneos, solo pudimos participar en tres", lamentó.
"De los rivales que enfrenté en este torneo, ninguno tiene tres trabajos. Solo yo y Nigo, mi compañero. Los demás pueden dedicarse de lleno al deporte", señaló. Y apuntó contra el medallero argentino en los Juegos: "Creo que el medallero de estos Juegos es totalmente mentiroso. Los argentinos no cedemos porque tenemos mucha garra y ganas de ganar, pero en cuanto a condiciones de profesionalismo, estamos quedando por debajo".
La comparación con otras potencias es inevitable: "Ni quiero imaginarme lo que seríamos con un apoyo como el que tiene Brasil, o como el que teníamos hace unos años. No nos pararía nadie". Aunque aclaró que los deportistas prefieren mantener distancia de la política: "No podemos hacer mucho, porque se mezcla con la política y no queremos que se use nuestro logro deportivo para un movimiento político. La gente tiene que disfrutar con nosotros de los logros".
El abrazo a su mamá, el sostén de su carrera
Después de ganar la medalla de oro en Rosario, Augusto fue a abrazar a la primera persona que se lo cruzó: su mamá. "Ella se endeudó un montón, patrocinó el 80% de mi carrera. Eso es muchísimo", destacó. La familia, dice, fue su sostén invisible en cada paso.


