El espejismo de la lluvia de inversiones: los números que exponen la mayor fuga de utilidades en la historia

La promesa de una lluvia de inversiones se desvanece: la IED cae a mínimos y la fuga de utilidades marca un récord. ¿Qué revelan los datos del Banco Central?

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El espejismo de la lluvia de inversiones: los números que exponen la mayor fuga de utilidades en la historia
El espejismo de la lluvia de inversiones: los números que exponen la mayor fuga de utilidades en la historia

La promesa de una lluvia de inversiones que iba a transformar la economía argentina choca con una realidad muy distinta. Mientras la inversión extranjera directa (IED) se desploma a mínimos históricos, la salida de utilidades de las empresas hacia sus casas matrices marca un récord absoluto, según los últimos datos del Banco Central relevados por la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE).

El informe, que analiza el balance cambiario, revela que durante el primer semestre de 2026 la remisión de utilidades alcanzó los 2.863 millones de dólares, mientras que la IED registró un saldo negativo de 130 millones de dólares. Es decir, no solo no ingresaron capitales frescos, sino que hubo desinversión neta.

¿Qué dicen los números de los últimos años?

La tendencia no es nueva, pero se profundizó con el cambio de régimen económico. En 2024, la IED había mostrado un saldo positivo de apenas 89 millones de dólares, mientras que las utilidades remitidas sumaron 245 millones. Al año siguiente, el deterioro se aceleró: la inversión extranjera cayó a un saldo negativo de 1.281 millones de dólares y las ganancias giradas al exterior alcanzaron los 383 millones.

El primer semestre de 2026 aceleró esa dinámica, con un récord histórico de salida de ganancias. La combinación de ambos fenómenos contradice el discurso oficial sobre el atractivo del país para el capital internacional.

El rol del petróleo: ¿Vaca Muerta como destino o como fuente de fuga?

Uno de los hallazgos más llamativos del informe es el comportamiento del sector petrolero. El Gobierno presentó a Vaca Muerta como el principal imán de inversiones y motor de divisas, impulsando el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para facilitar proyectos energéticos. Sin embargo, los datos muestran otra realidad.

Según el gráfico de FIDE, dentro de la IED del primer semestre de 2026, el segmento petrolero presenta un saldo negativo cercano a los 800 millones de dólares. Las empresas del sector retiraron capital en lugar de incrementarlo, y al mismo tiempo aparecen entre las principales responsables del giro de utilidades al exterior.

La situación se da en un contexto de alta rentabilidad: la producción de petróleo está en niveles récord gracias a Vaca Muerta y las exportaciones energéticas son un pilar de divisas. Pero lejos de reinvertir esos excedentes, las compañías los canalizan hacia sus casas matrices.

La flexibilización cambiaria y la salida de dividendos

El aumento en la remisión de utilidades no es casualidad. Desde el levantamiento de las restricciones cambiarias, las empresas recuperaron la posibilidad de distribuir dividendos acumulados durante los años de cepo. El Gobierno presentó esa apertura como una condición para mejorar la credibilidad internacional, pero el flujo predominante fue la salida de dólares por ganancias, no el ingreso de nuevas inversiones.

El Banco Central refleja esa dinámica en sus informes del Balance Cambiario, donde las utilidades y dividendos ganan protagonismo entre los conceptos de demanda de divisas del sector privado. Mientras la IED implica capital para ampliar producción o tecnología, la remisión de utilidades presiona sobre el mercado cambiario.

La debilidad de la inversión extranjera en Argentina también es señalada por la CEPAL, que advirtió que el país perdió participación como destino de proyectos frente a otras economías de la región. Los flujos de IED hacia América Latina crecieron, impulsados por minería, energía y servicios tecnológicos, mientras Argentina quedó rezagada por la inestabilidad macroeconómica.

El Gobierno insiste en que el RIGI revertirá la tendencia con proyectos de gas natural licuado, cobre y litio. Pero hasta ahora, los datos del balance cambiario no muestran un ingreso significativo de capitales. La promesa de campaña de Milei de que la desregulación atraería inversiones privadas sigue sin cumplirse. Las empresas, en cambio, aprovechan la normalización cambiaria para remitir utilidades acumuladas.

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