El espía escondió una grabadora dentro del papel higiénico: la IA de OpenAI lo delató
Un ingeniero saudí escondió una grabadora con cifrado avanzado dentro del papel higiénico de una sala VIP de OpenAI. La empresa usó su propia IA para rastrear el dispositivo y las cámaras lo delataron. Lo que siguió terminó con el FBI en la puerta.
OpenAI utilizó sus propios modelos de inteligencia artificial para identificar al ingeniero que colocó un dispositivo de grabación en una sala de reuniones de la empresa. El sospechoso, Abdulrahman Alfozan, de 35 años y nacionalidad saudí, fue arrestado por el FBI y enfrenta cargos de espionaje corporativo.
La compañía liderada por Sam Altman reveló que el dispositivo fue hallado en la sede de San Francisco, California, escondido dentro de papel higiénico detrás de un televisor. Según los informes, se trataba de un equipo "sofisticado" con sistemas de cifrado avanzados, capaz de recolectar audio y transferir datos eludiendo los controles de seguridad.
Así lo encontró la inteligencia artificial
De acuerdo con OpenAI, sus especialistas introdujeron imágenes forenses en los modelos de IA de la compañía. Ese análisis, complementado con el trabajo de investigadores externos, permitió rastrear el origen del dispositivo y establecer que un empleado lo había instalado pocos días antes del hallazgo.
La pesquisa interna también se apoyó en las cámaras de vigilancia de la sala de reuniones, un espacio de acceso restringido solo para ejecutivos. Las imágenes muestran a Alfozan dentro de ese recinto, lo que se convirtió en una de las pruebas clave en su contra.
El operativo y la detención
El despido y la detención del sospechoso ocurrieron el 9 de octubre, más de una semana después de que se encontrara la grabadora. Durante ese lapso, la empresa restringió gradualmente las funciones del ingeniero y su acceso a los sistemas mientras avanzaba la investigación.
Alfozan trabajaba en OpenAI desde mediados del año pasado. Según CNN, actualmente se encuentra bajo custodia federal. Las autoridades indicaron que, en caso de ser declarado culpable, enfrentará una pena máxima de cinco años de prisión, seguidos de tres años de libertad vigilada y una multa de 250.000 dólares.
La palabra de OpenAI
En un comunicado, la empresa aseguró: "Nos tomamos muy en serio la protección de nuestra tecnología, nuestros datos y nuestro personal. Es una cuestión de importancia nacional". Y agregaron: "Nuestro programa de seguridad está diseñado para proteger frente a una amplia gama de amenazas, que van desde riesgos internos y ciberdelincuentes hasta Estados-nación. Este caso es un ejemplo de cómo la inteligencia artificial puede ayudar a abordar amenazas a la seguridad tan sofisticadas".

