El estadio que recibió a Messi y a los Pumas tiene un secreto guardado por 12 trabajadores
Son los que están detrás de cada evento, pero su trabajo no siempre es reconocido. Mantener en pie el Gigante de Pocito es una tarea de todos los días.
Mientras las tribunas del Estadio San Juan del Bicentenario esperan silenciosas el próximo evento, un grupo de doce trabajadores se encarga de que el Gigante de Pocito esté siempre en condiciones. Son los guardianes del estadio, el equipo que opera tras bambalinas para que el escenario deportivo más importante de la provincia luzca impecable.
El estadio, que ha recibido a la Selección Argentina con Lionel Messi, a Boca Juniors campeón del fútbol nacional y a Los Pumas en varias ocasiones, es mucho más que un simple escenario para eventos. Para los fanáticos locales, es su "teatro de los sueños", pero para quienes trabajan allí, es una segunda casa que requiere cuidados constantes.
Juan José Funes, subdirector de Control Operativo, es el capitán de este equipo que integra la Ciudad de los Deportes, junto al Velódromo Vicente Chancay y el Skate Park. Bajo su órbita, doce personas con distintas especialidades —cancheros, electricistas, plomeros, ascensoristas y pintores— atienden las necesidades de un edificio que demanda atención permanente por sus dimensiones y la cantidad de actividades que alberga.
Funes, quien asumió hace más de un año, explicó que una de las claves fue apoyarse en la experiencia de los trabajadores que llevan años en el estadio. "Cada uno tiene una función específica, pero cuando aparece una necesidad, todos colaboran", señaló, con la lógica que aprendió del rugby, deporte al que está vinculado desde hace décadas.
Un ejemplo de ese trabajo en equipo ocurrió durante la reciente resiembra del campo de juego, cuando no solo participaron los cancheros sino que se sumaron todos los colaboradores. Funes recordó que más de una vez debió ponerse a la par de los trabajadores "con la pala" para conocer desde adentro las dificultades que enfrentan.
Obras que transforman el estadio
El cuidado cotidiano se complementa con una serie de obras que fueron modificando distintos sectores. Una de las intervenciones más visibles fue la renovación de las tribunas, que no solo se pintaron sino que se utilizó un material lavable, pensado para resistir las condiciones climáticas de San Juan.
La cancha también fue sometida a una resiembra con una semilla que, según Funes, permitirá mejorar la recuperación del campo y recibir más competencias. Los 27 palcos, que antes permanecían cerrados, ahora pueden abrirse hacia la cancha, y en el exterior se renovó la pintura del frente y se reemplazaron los pilotes del acceso principal.
En el interior, la sala de conferencias y el hall central fueron reacondicionados, los vestuarios se pintaron y su iluminación se renovó con tecnología LED. El túnel, los bancos de suplentes y las pantallas, renovadas hace aproximadamente dos años, también formaron parte de las mejoras.
Además del mantenimiento correctivo, existe un trabajo de prevención. El cuerpo de vigilancia y seguridad, con alrededor de diez personas, se encarga de proteger las instalaciones y prevenir situaciones que puedan generar daños.
El museo escondido es otra de las joyas del estadio. Rubén Cardozo, un trabajador fanático del deporte, decoró su oficina con camisetas enmarcadas, entre ellas la de Messi, y reliquias de todos aquellos que pisaron el Gigante. Para él es un orgullo y para quien lo visita, un descubrimiento.
Con el Bicentenario entendido como una segunda casa, sus guardianes lo dejan todo. El ícono de San Juan está en buenas manos.