El evento que prepara a los futuros geólogos de Salta para el mundo laboral
¿Qué herramientas necesitan los futuros geólogos para insertarse en el mercado laboral? Geo Horizonte 2026, con charlas, talleres y networking, dio algunas respuestas. Los detalles de una jornada que unió a estudiantes y profesionales.
En un encuentro que combinó teoría y práctica, estudiantes de geología y carreras afines a la minería dieron un paso clave hacia su futuro profesional. La jornada Geo Horizonte 2026, que se realizó el viernes en la Fundación Copaipa, en calle Zuviría 291, convocó a alumnos de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), del Instituto de Campo Quijano y de otras tecnicaturas de la provincia.
La propuesta, organizada por el capítulo estudiantil de la American Association of Petroleum Geologists (AAPG) de la UNSa y la agrupación Biosomos, no solo ofreció charlas técnicas y paneles de debate, sino que también incluyó talleres prácticos, espacios de networking y entrega de certificados. El objetivo fue claro: acercar a los estudiantes a las herramientas y conocimientos que necesitan para dar el salto al ámbito profesional.
¿Qué buscan los estudiantes antes de recibirse?
Antonella Pinedos, presidenta del capítulo estudiantil de la AAPG en la UNSa, explicó que la iniciativa surgió de una inquietud compartida por muchos alumnos: qué pueden hacer durante los últimos años de la carrera para prepararse para un puesto de trabajo y qué competencias deben fortalecer. Por eso, el encuentro incluyó un panel sobre empleabilidad, actividades para optimizar los perfiles de LinkedIn y entrevistas simuladas con profesionales de recursos humanos.
Entre los disertantes se destacaron el profesor emérito de la UNSa, Ricardo Alonso; la doctora Rocío Martínez; y profesionales de distintas empresas mineras como Florencia Sandullo, Sabrina Mendoza, Laura Salaberría y Brian Reale.
El monitoreo: una charla que fue más allá de la teoría
Durante la jornada, la geóloga Florencia Sandullo ofreció una exposición centrada en el monitoreo de los recursos hídricos. Desde su experiencia, aclaró que monitorear no es solo tomar una medición aislada. "Monitoreo implica observar, medir, registrar de manera sistemática y continua" los distintos parámetros de un sistema, señaló.
La especialista remarcó que el objetivo principal es conocer primero el comportamiento natural de un sistema para luego detectar cambios. Esa información permite identificar variaciones y, cuando corresponde, tomar medidas de prevención, mitigación o corrección. Además, destacó la importancia de generar información confiable para los organismos de control y las comunidades, ya que el monitoreo permite compartir datos, aportar transparencia y construir confianza a partir de registros sostenidos en el tiempo.
En su recorrido por el ciclo del agua, Sandullo explicó cómo se controlan la precipitación, el escurrimiento superficial, el agua subterránea y la evaporación o evapotranspiración. También mostró herramientas de medición y cómo los datos de campo se complementan con información satelital y sistemas de información geográfica.
¿Por qué se necesitan 30 años de datos?
Uno de los puntos más llamativos de su charla fue la necesidad de contar con series extensas de datos para interpretar correctamente las precipitaciones. Según explicó, para un análisis sólido se requiere como referencia un período de al menos 30 años de monitoreo constante. Sin embargo, muchas veces esos registros no existen, por lo que hay que tener especial cuidado al interpretar períodos cortos que pueden corresponder, por ejemplo, a una sucesión de años secos o húmedos.
También advirtió que una estación meteorológica no siempre registra todos los fenómenos. Algunas, por ejemplo, no cuentan con sensores para medir determinadas precipitaciones sólidas. Por eso, sostuvo, el criterio profesional resulta clave para interpretar los datos y conocer sus limitaciones.
En otro tramo, detalló cómo se mide el caudal de los cursos de agua. Para pequeños cauces mostró el uso de canaletas que permiten medir la altura del agua y luego convertir ese registro en un caudal. Para cursos de mayor tamaño explicó el uso de dispositivos que registran profundidad y velocidad.
La elección del lugar de medición tampoco resulta arbitraria. "No es ir y seleccionar cualquier lugar porque me pareció bonito", planteó Sandullo. La sección debe reunir determinadas condiciones para evitar que la vegetación, materiales sueltos o irregularidades del cauce alteren la velocidad natural del agua. La frecuencia de las mediciones, explicó, depende del objetivo del monitoreo y puede ser diaria, mensual, trimestral o estacional. Lo fundamental, remarcó, es sostener un registro sistemático que permita construir una base de datos cada vez más sólida.
Un evento que nació entre estudiantes
Pinedos contó que Geo Horizonte surgió dentro del capítulo estudiantil de la AAPG de la UNSa como una propuesta vinculada al Día del Geólogo, que se celebró el 19 de junio. La organización decidió trasladar la actividad para contar con más tiempo y preparar una jornada de mayor alcance. La iniciativa recibió el acompañamiento de Gonzalo Veizaga, presidente de Biosomos y docente de la carrera de Geología de la UNSa.
El encuentro buscó así acercar a los estudiantes a profesionales que ya trabajan en el sector y mostrar, desde distintas experiencias, cómo puede ser el recorrido después de la universidad.
"El verdadero recurso, el conocimiento"
Durante la jornada, el secretario de Minería y Energía de la Provincia de Salta, Gustavo Carrizo, compartió una mirada sobre el rol que tendrán las nuevas generaciones en el desarrollo minero de Salta. "Ustedes están estudiando geología en uno de los lugares del mundo donde la geología puede definir el futuro de una provincia", expresó. Y añadió: "El mineral está debajo de nuestros pies, pero el verdadero recurso está acá, en el conocimiento de ustedes. La geología descubre el recurso; ustedes pueden transformarlo en desarrollo", finalizó.