El Everest lo tragó 6 días: sin oxígeno, sin comida y con un puñado de chocolates en el bolsillo
¿Cómo hizo un guía nepalí para sobrevivir seis días a más de 7.500 metros, sin oxígeno ni comida, después de que su familia ya lo daba por muerto?
Un guía nepalí vivió una odisea que parece imposible: pasó seis días perdido en el Monte Everest, sin oxígeno ni alimentos, y sobrevivió gracias a unos chocolates que llevaba en el bolsillo. Dawa Sherpa, experimentado sherpa, fue rescatado cuando se arrastraba hacia el campamento base.
Todo arrancó el 29 de mayo de 2026, cuando Sherpa descendía por encima del Campamento 3, a unos 7.500 metros de altura. Al no regresar, se activó la búsqueda y hasta lo dieron por muerto. Su familia, de hecho, ya había comenzado los rituales funerarios.
Sin oxígeno, sin rumbo y aferrado a un chocolate
El propio guía relató que el calvario empezó cuando se le terminó el oxígeno y perdió el ritmo de los demás escaladores. “Cuando se me acabó el oxígeno, no podía caminar”, contó al ser rescatado.
Los primeros dos días no probó bocado. Solo comía hielo para hidratarse. Hasta que, revolviendo sus bolsillos, encontró algunos chocolates que aún llevaba consigo. Los dosificó con paciencia para estirar la energía mientras intentaba bajar.
Pero la montaña no le dio tregua: cayó en una grieta y quedó atrapado allí durante dos días y medio. Parecía el final. Sin embargo, una avalancha fue su salvación inesperada: la nieve entró en la grieta, elevó el nivel del piso y le permitió alcanzar una zona desde la que pudo salir y seguir su regreso.
El escape y el hallazgo
Ya libre, Sherpa continuó el descenso y encontró cuerdas fijas que todavía estaban instaladas. Gracias a ellas pudo avanzar de noche y cruzar el glaciar de Khumbu, una de las zonas más peligrosas de la montaña, casi sin infraestructura de escalada.
Seis días después de haber sido visto por última vez, un equipo de limpieza lo encontró con vida mientras se arrastraba hacia el campamento base.
Lo trasladaron en helicóptero a un hospital de Katmandú, donde recibió tratamiento por deshidratación, congelamiento y una fractura.
La historia de Dawa Sherpa quedó como un testimonio extremo de resistencia en el techo del mundo.