El ex CREU de Lomas, al límite: sin gas, baños rotos y 60 pibes hacinados
¿Qué encontró la jueza que frenó el Régimen Penal Juvenil en el ex CREU de Lomas? El edificio sin gas, con baños rotos y 60 pibes hacinados que tiene en vilo a los trabajadores.
El delegado de ATE del centro socioeducativo de Lomas de Zamora, Marcelo Brizuela, denunció que el edificio no está en condiciones para recibir a más jóvenes y que los trabajadores cobran poco más de un millón de pesos por jornadas de 12 horas.
La suspensión por 60 días del nuevo Régimen Penal Juvenil, dispuesta por la jueza lomense Marta Pascual a partir de un hábeas corpus, puso el foco en un problema de fondo: la falta de infraestructura del Estado provincial para absorber el aumento de chicos que ingresarían al sistema. En ese marco, los trabajadores del ex CREU de Lomas de Zamora ratificaron su rechazo a la normativa y advirtieron que el lugar no está en condiciones de dar respuestas.
«El sistema no está a la altura para acompañar en su tránsito a los jóvenes que se encuentran en privación de libertad. La realidad es que los pibes son el último eslabón de una cadena mucho más amplia», aseguró Marcelo Brizuela, delegado de ATE del Centro Socioeducativo de Privación de la Libertad Ambulatoria (CSPLA) de Lomas de Zamora.
Un edificio que no da abasto
La situación edilicia del ex CREU lomense es, según la descripción del propio Brizuela, preocupante: instalaciones sin gas natural, problemas en los baños y en el sistema de agua, y solo 3 de los 4 módulos en funcionamiento. A eso se suma una población estimada en 60 menores en condiciones de hacinamiento.
El dirigente de ATE explicó que la suspensión de la jueza Pascual no cuestiona la baja de la edad de punibilidad a los 14 años que impulsa el nuevo régimen, sino que expone la falta de recursos e infraestructura del Estado provincial para recibir a más jóvenes. «La respuesta punitiva del Estado no está a la altura de lo que tiene que ver con el espíritu de nuestras leyes y de la Constitución nacional que contempla el interés superior del niño. El Estado debería diseñar políticas de inclusión social educativas para que los pibes puedan acceder a lo que no acceden en sus barrios», afirmó.
El Régimen Penal Juvenil fue aprobado por el Congreso de la Nación en febrero pasado y, entre otros puntos, baja la edad de punibilidad a los 14 años. Los trabajadores del ex CREU lomense rechazan la norma y sostienen que profundiza un enfoque punitivista.
«Construir más cárceles es echar más leña al fuego. Hay una desesperación latente por encarcelar a los pibes como respuesta a todo, que no viene de ahora, sino que ya desde los años 80′, en aquellos momentos con Thatcher y Reagan como referentes principales del enfoque punitivista del Estado. Para este Gobierno hoy es más fácil culpar a los pibes de la esquina que pensar en políticas de inclusión», aseguró Brizuela.
«En vez de ofrecer políticas de contención ofrecen el encierro. El encierro tiene que ser para Adorni, Cerimedo, Caputo y Sturzenegger que lo único que han hecho es entregar al país», agregó.
Precarización laboral y desgaste
Brizuela también puso el foco en las condiciones que atraviesan los trabajadores del CSPLA. Según denunció, perciben un salario promedio de poco más de un millón de pesos por jornadas de 12 horas y, a pesar de haber trabajado y contar con la documentación correspondiente, pueden demorar hasta siete meses en cobrar su primer pago.
«Maltratan a los trabajadores y no les dan una tarea fija. Terminan laburando gratis meses hasta poder cobrar. Uno de los principales responsables de toda la situación de precarización y de violencia laboral que sufrimos, porque nos han puesto a la policía para hacer control en los accesos, que antes lo hacían los propios trabajadores, es el director del CSPLA, Marcelo Pombo», denunció el delegado de ATE.
A las jornadas extenuantes, los bajos salarios y la violencia laboral denunciada se suma el desgaste psicológico del personal, que reclama mayor rotación de tareas para atenuar el impacto sobre la salud. «El trabajo tiene una fuerte carga que produce un desgaste prematuro por eso necesitamos instituciones chicas con rotación de funciones en los compañeros que van sufriendo el signo de desgaste. Lamentablemente lo pedimos muchas veces y nos lo dan a cuentas gotas», lamentó Brizuela.