El exatleta que pasó de la gloria olímpica a una condena por asesinato: hoy vive casi en el anonimato
La historia de Oscar Pistorius: de la gloria deportiva a una vida de reclusión. ¿Cómo es su día a día tras salir de prisión? Los detalles que sorprenden.
La vida de Oscar Pistorius, el primer atleta amputado en competir en Juegos Olímpicos, dio un giro radical tras ser liberado condicionalmente. Hoy, recluido en una mansión blindada en Pretoria, lleva una existencia casi fantasmagórica, lejos de los reflectores que alguna vez lo consagraron.
El sudafricano, de 39 años, cumplió casi nueve años de prisión por el asesinato de su novia, la modelo Reeva Steenkamp, ocurrido el 14 de febrero de 2013. Desde su liberación, hace más de dos años, reside en la propiedad de su tío Arnold Pistorius, en el exclusivo barrio de Waterkloof.
La mansión, equipada con piscina, gimnasio, perros guardianes y vigilancia privada las 24 horas, se convirtió en su refugio frente al rechazo social. Los vecinos lo describen como una figura irreal, casi invisible.
De la cima del atletismo a un empleo discreto
El veto definitivo del Comité Paralímpico Internacional y la falta de patrocinadores lo obligaron a reconfigurar su vida económica. Según un informe de Daily Mail, Pistorius consiguió un empleo de bajo perfil en una empresa de ingeniería de sonido, un rubro alejado del deporte de élite.
En lo personal, intenta reconstruir su rutina junto a su nueva pareja, Rita Greyling, y su perra caniche, Maggie. Distanciado de su padre y de sus antiguos círculos, frecuenta una iglesia evangélica en las afueras de Pretoria, donde colabora sirviendo café y ordenando el estacionamiento.
Un cambio físico y el aislamiento social
Quienes lo han visto cerca de la finca notan un cambio drástico: aumento de peso, canas y una postura encorvada. Evita el contacto visual y apenas sale para cumplir con obligaciones judiciales o tareas comunitarias.
Su intento de integrarse a través de trabajos voluntarios en una iglesia local chocó con la distancia de los asistentes, que prefieren no interactuar con él. El aislamiento es casi total.
Reglas estrictas y deporte cerrado
Las autoridades penitenciarias de Sudáfrica impusieron condiciones inflexibles para su libertad condicional, vigente hasta 2029. Entre ellas: prohibición de consumir alcohol, horarios estrictos, impedimento de dar entrevistas y la obligación de asistir a programas sobre manejo de la ira y prevención de violencia de género.
Además, cualquier intento de regresar al atletismo fue rechazado por el Comité Paralímpico Internacional y la federación local. Sin margen para volver a la vida pública, Pistorius transcurre sus días en el anonimato, protegido por el perímetro de Waterkloof.