El exorcismo que paralizó a Santiago: la historia del padre Pierre y la joven de Clodomira
El padre Pierre enfrentó al demonio en un exorcismo que duró dos semanas. Testimonios revelan otros episodios de lucha espiritual. ¿Qué más se esconde detrás de esta historia?
En febrero de 1984, la parroquia Cristo Rey de La Banda fue testigo de un hecho que aún hoy estremece a la comunidad: el padre Pedro Fils Pierre enfrentó al demonio en un exorcismo que duró más de dos semanas y que marcó a fuego la memoria colectiva de Santiago del Estero. Lo que comenzó como una misa rutinaria se convirtió en una batalla espiritual que trascendió fronteras.
¿Quién era el padre Pierre?
Pedro Fils Pierre llegó desde muy lejos para instalarse en el otro lado del mundo. Su fe inquebrantable y su compromiso con la evangelización lo convirtieron en una figura venerada, no solo en su parroquia, sino en toda la provincia. Personas de otras provincias viajaban expresamente para buscarlo, especialmente después de que el caso del exorcismo se hiciera masivo y generara una paranoia colectiva propia de la época.
Testimonios de quienes lo conocieron coinciden en que amaba ayudar a los demás. Esa fortaleza y ese compromiso trascendieron su existencia terrenal y aún hoy repercuten en los recuerdos de muchos.
El día que el mal se hizo presente
Era una mañana de misa en la Iglesia de Cristo Rey, en La Banda. La parroquia estaba repleta, en su mayoría de familias y jóvenes. De repente, un grupo de aproximadamente diez personas ingresó cargando a una mujer de contextura baja y delgada, que se lamentaba sin que nadie entendiera qué ocurría.
Al llegar cerca del altar, cuando el sacerdote se le acercó, la mujer comenzó a emitir sonidos guturales, improperios y maldiciones contra Pierre. Se arrastraba por el suelo con movimientos extraños, mientras los fieles miraban atónitos. Era el inicio de un proceso de liberación que duraría más de dos semanas.
El padre Pierre convocó a las religiosas Doroteas, a jóvenes carismáticos y al sacerdote belga Hermas de Bruijn para acompañarlo. Con la autorización del obispo Jorge Gottau y del Vaticano, se inició el ritual. Durante las sesiones, la joven, identificada como Liliana, manifestaba una fuerza inexplicable y emitía sonidos guturales en idiomas extraños, incluidos arameo y dialectos haitianos en francés.
La historia de Liliana
Liliana tenía apenas 21 años y era oriunda de Clodomira. En los primeros meses de 1984 comenzó a sufrir pesadillas, alucinaciones y episodios violentos que alarmaron a su familia y vecinos. Su carácter cambió drásticamente, aparecieron convulsiones y una fuerza descomunal que nadie podía explicar.
El caso no fue solo un episodio religioso: se convirtió en un acontecimiento social que movilizó a toda la comunidad santiagueña. Para unos, fue la prueba de la existencia del mal y de la fuerza de la fe; para otros, un hecho inexplicable que mezclaba religión, cultura y misterio. Lo cierto es que quedó grabado en la memoria colectiva como una batalla espiritual entre el bien y el mal.
Repercusiones que trascendieron fronteras
“Como fue un hecho tan trascendental, salió en muchos medios nacionales y de otras provincias. Hasta Radiolandia en esos años”, aseguró Héctor “Pupo” Sayago en diálogo con Nuevo Diario. Su esposa, Elena Jozami, agregó: “Y cuando estábamos de vacaciones, hasta vimos una publicación en la revista Gente. En ese momento estábamos en Carlos Paz”.
La conmoción fue tal que se generó una paranoia en la comunidad: cualquier hecho extraño sin explicación lógica era atribuido a posesiones demoníacas. “Incluso, venían muchas personas de otras partes, de otras provincias y él los ayudaba”, contó Sayago.
“Una persona puede enfrentar al mal únicamente si tiene una fortaleza enorme y si sigue el ayuno y la oración. Él era un santo, porque tenía que estar muy en orden tu vida para que pueda enfrentar ese tipo de situación”, sostuvo.
Otros episodios de lucha espiritual
“Pupo” también relató un episodio ocurrido en Lourdes, donde acompañó al padre Pierre. “En esos días le tocó atender una chica que era de Santiago, le decían ‘La Peque’. Estuvimos como dos meses. Y una noche tuvo un ataque tan fuerte que la trajeron a la parroquia de Lourdes, se quedó con nosotros unos días”.
Durante una merienda, un policía que frecuentaba el grupo se acercó a saludar. “Ella lo miró de manera extraña y le pegó un cachetazo tan fuerte que casi lo voltea. Ahí nos dimos cuenta que estaba de nuevo en un momento delicado”, recordó.
Además, contó que luego del exorcismo, Pierre era buscado desde otras ciudades y provincias. “Una vez vino una gente del interior, los acompañó a no sé qué parte y nos contó que sintió que había una presencia maligna en el techo. Y tuvo que ir varias veces a bendecir y liberar de esa energía mal al techo de esa casa”, agregó.
El impacto del padre Pierre en La Banda sigue vigente: el Colegio Secundario Presbítero Pedro Fils Pierre lleva su nombre. En el próximo informe se desandararán más testimonios y anécdotas de episodios paranormales que le tocó atravesar.
