El extraño caso de la bebé cuyas muestras desaparecían y que terminó siendo clave para la beatificación de un fraile
Las biopsias de una bebé con una infección ósea letal desaparecían una tras otra. Luego llegó una estampita y todo cambió. ¿Qué pasó realmente?
Una bebé tucumana de apenas semanas de vida, con una infección ósea devastadora, se recuperó de forma inexplicable mientras sus biopsias desaparecían misteriosamente. El caso fue reconocido como milagro por el Vaticano y allanó el camino para la beatificación de Fray Mamerto Esquiú.
¿Qué le ocurrió a Emma?
Todo comenzó el 6 de diciembre de 2015, cuando el doctor Carlos Juárez, especialista en ortopedia y traumatología infantil, fue convocado al Sanatorio 9 de Julio de San Miguel de Tucumán para atender a Emma, una recién nacida que había llegado con una infección severa. La bebé había nacido el 20 de noviembre y pronto empezó a complicarse.
Los primeros estudios indicaban una artritis séptica en la cadera, pero durante la cirugía los médicos descubrieron que la infección ya había alcanzado el fémur y otras zonas de la pierna. Emma también sufría osteomielitis, una infección ósea extremadamente agresiva.
Cuatro cirugías y un deterioro imparable
Emma fue sometida a cuatro cirugías consecutivas en pocos días, pero los estudios mostraban un deterioro progresivo del hueso. Las radiografías eran “dramáticas” y el fémur aparecía completamente comprometido. Los médicos temían que la bebé quedara con secuelas irreversibles o que hubiera que amputar parte del hueso.
El misterio de las biopsias perdidas
Mientras el estado de Emma empeoraba, ocurrió algo que llamó la atención de todo el equipo: las biopsias extraídas durante las operaciones desaparecían antes de llegar al laboratorio. Tres muestras nunca se analizaron. Juárez decidió enviar una cuarta biopsia, obtenida el 18 de diciembre de 2015, a un laboratorio de confianza, pero también desapareció.
La ausencia del resultado retrasó una decisión quirúrgica devastadora: retirar prácticamente todo el fémur afectado.
La intervención de Fray Mamerto Esquiú
En medio de la desesperación, el 14 de enero de 2016, Juárez pasó por la iglesia San Francisco y recibió estampas del fraile catamarqueño con una reliquia. El médico, oriundo de Santa María, Catamarca, conocía la historia de Esquiú por su madre. Ese mismo día entregó una estampita a la madre de Emma y comenzaron a rezar. Se sumaron familiares y amigos en una extensa cadena de oración.
Una tía de la bebé apoyaba la estampita sobre la pierna afectada mientras pedía por su curación. Días después, comenzó un cambio inesperado.
Recuperación inexplicable
Las nuevas radiografías mostraban una recuperación acelerada y fuera de lo habitual. El 26 de enero, las imágenes eran casi normales. En apenas diez o doce días, la evolución había cambiado radicalmente. “Nada cerraba” desde el punto de vista científico, recordó Juárez. Nuevos estudios, tomografías y controles confirmaron que el fémur ya no estaba destruido y la cirugía extrema ya no era necesaria.
El 2 de febrero apareció finalmente la biopsia perdida. La muestra llevaba más de un mes sin conservantes, algo que normalmente destruye el tejido. Pese a eso, el laboratorio la procesó y confirmó que Emma había padecido una osteomielitis crónica reagudizada y supurada, uno de los cuadros más severos. Para ese momento, la niña ya estaba prácticamente recuperada.
El camino a la beatificación
Los médicos realizaron reuniones clínicas y revisaron todo el historial sin encontrar una explicación médica satisfactoria. El caso tomó dimensión religiosa. El padre de Juárez comentó lo sucedido al entonces obispo de Catamarca, Luis Urbanc, quien inició contactos con autoridades eclesiásticas de Tucumán y la orden franciscana.
Se abrió una investigación canónica que incluyó análisis médicos y teológicos. Declararon 16 médicos tucumanos y participaron especialistas del Hospital Bambino Gesù de Roma. La Iglesia determinó que no había explicación científica y que la invocación había sido dirigida a Esquiú.
El Vaticano reconoció el milagro y autorizó la beatificación. La ceremonia se realizó el 4 de septiembre de 2021 en Piedra Blanca, Catamarca.
¿Cómo está Emma hoy?
Actualmente Emma no presenta secuelas. Los huesos crecieron normalmente y lleva una vida completamente habitual. Juárez continúa realizando controles periódicos y sostiene que el caso marcó su vida profesional y espiritual. “Si no tuviéramos las radiografías y toda la documentación, nadie creería que esa nena estuvo así”, afirmó. Para el traumatólogo, la recuperación fue “un inmenso regalo de Dios” y el hecho que abrió el camino para que Fray Mamerto Esquiú fuera reconocido como beato.