El falso boleto de 26 mil pesos: la Justicia de La Pampa desenmascaró a las nietas que querían quedarse con la casa de su abuela
Dos nietas intentaron quedarse con la casa de su abuela con una escritura falsa por 26.000 pesos. La Justicia de La Pampa descubrió la estafa y la propiedad volverá a los herederos legítimos.
La Sala 1 de la Cámara de Apelaciones de Santa Rosa confirmó el fallo contra dos jóvenes que intentaron quedarse con una vivienda en General Acha mediante una compraventa simulada y un supuesto usufructo vitalicio que nunca existió.
Las juezas Marina E. Álvarez y Laura B. Torres ratificaron la sentencia de primera instancia que desestimó la demanda de las nietas, quienes reclamaban la propiedad de la casa de la calle Don Bosco, donde vivió su abuela hasta su muerte.
¿Cómo intentaron quedarse con la casa?
La maniobra salió a la luz recién en 2019, tras el fallecimiento de la mujer. Sus hijas, herederas forzosas, se hicieron cargo de la administración del inmueble, pero aparecieron las nietas exigiendo las llaves con una escritura de compraventa firmada en 2010 por apenas 26.000 pesos.
Las jóvenes aseguraban que la abuela les había vendido la propiedad y que se quedó a vivir allí gracias a un usufructo vitalicio pactado de palabra. Sin embargo, la Justicia comprobó que esa operación fue una farsa.
Las pruebas que derrumbaron el cuento
En el expediente quedó demostrado que las nietas, por entonces estudiantes universitarias sin ingresos, no pudieron justificar el origen de los 26.000 pesos. Además, los jueces calificaron esa cifra como un “precio vil” frente al valor real de mercado de la propiedad.
La abuela nunca entregó la casa: siguió pagando los servicios de luz, gas y teléfono, y hasta firmó contratos de alquiler de departamentos anexos como única dueña. Según la Justicia, no existió jamás la “tradición posesoria”, es decir, la entrega real y material del inmueble, requisito indispensable para validar la compra.
Ante estas evidencias, las juezas ordenaron cancelar los asientos registrales que favorecían a las demandantes. La propiedad quedará ahora en manos de la sucesión, para ser dividida en partes iguales entre los herederos legítimos, que estuvieron a punto de perderla en una maniobra legal fallida.