El felino que confundieron con un gato doméstico resultó ser una especie nueva: ahora lo buscan en Jujuy
Lo tenían en casa como una mascota, comía huevos y pastas, y recién ahora el ADN reveló lo que era en realidad. El dato que los investigadores todavía no pueden confirmar en Jujuy.
Un pequeño felino que durante años fue tomado por un tigrillo acaba de ser reconocido como una especie nueva para la ciencia. El hallazgo, publicado en la revista Current Biology, despertó una pregunta que en Jujuy suena fuerte: ¿el tilcayo también vive en el norte argentino?
El Leopardus tilcayo fue identificado en los bosques nublados de los Yungas de Bolivia a partir de un análisis genético. Es la primera descripción formal de una especie de felino silvestre viviente en más de un siglo.
Un gato que no era un gato doméstico
La historia arranca cuando un poblador de los Yungas bolivianos encontró al animal siendo cachorro y lo llevó a su casa. La familia lo crió más de un año con huevos y pastas, convencida de que era una mascota.
Pero el bicho no se comportaba como un gato: acechaba gallinas, mostraba instintos de depredador y emitía sonidos distintos a los de un gato doméstico. Terminó en el Santuario de Vida Silvestre Senda Verde, donde la investigadora boliviana Paola Nogales-Ascarrunz empezó a fotografiarlo y a estudiarlo.
En un primer momento se pensó que era un tigrillo (Leopardus tigrinus). El ADN dijo otra cosa.
El ADN reveló que era una especie desconocida
Los investigadores analizaron los genomas de 38 ejemplares del género Leopardus, entre animales vivos y especímenes conservados durante décadas en museos. Así descubrieron que lo que se consideraba un mismo grupo de gatos tigre sudamericanos en realidad son cinco especies genéticamente diferenciadas.
Una de ellas era el animal boliviano. Los científicos determinaron que su linaje se separó de los demás gatos tigre hace aproximadamente 1,4 millones de años. Esa distancia evolutiva confirmó que no era una variante del tigrillo, sino una especie aparte. El nombre tilcayo conserva la denominación que usan las comunidades locales de los Yungas.
Cómo es el nuevo felino
El tilcayo es chico, incluso más que un gato doméstico promedio: mide unos 46 centímetros de cabeza a cuerpo y pesa entre 1,3 y 1,4 kilogramos. Tiene rostro pequeño, orejas cortas y redondeadas, bigotes largos y un pelaje marrón claro con manchas y rosetas irregulares.
Se cree que tiene hábitos principalmente nocturnos y que se alimenta de pequeños animales, aunque hay enormes vacíos de información sobre su comportamiento en libertad.
La pregunta que mira hacia Jujuy
El tilcayo está confirmado en los Yungas de Bolivia, pero los científicos todavía no conocen los límites completos de su distribución. Nogales-Ascarrunz, una de las autoras del estudio, no descarta que la especie pueda encontrarse en el norte de Argentina, especialmente en Jujuy.
Para comprobarlo haría falta encontrar nuevos ejemplares, registros fotográficos o evidencia genética. Por ahora, Jujuy es una posibilidad dentro del área a estudiar, no una zona con presencia confirmada.
Un descubrimiento que cambia el mapa de los pequeños felinos
El estudio no solo identificó al tilcayo: también describió una nueva subespecie de gato tigre en los Yungas de Perú, bautizada Leopardus tigrinus antisuyo, en referencia a Antisuyu, una de las regiones del antiguo Imperio Inca.
El trabajo modificó el conocimiento sobre un grupo de felinos que durante décadas fue difícil de clasificar por las similitudes físicas entre sus integrantes. El ADN mostró que detrás de animales parecidos había linajes evolutivos diferentes.
Un animal del que todavía se sabe muy poco
El hallazgo también preocupa por la conservación. Los científicos no saben cuántos tilcayos existen en libertad, cuál es su distribución exacta, cómo se reproducen ni cuáles son todas sus presas y amenazas.
Los Yungas, además, enfrentan deforestación, expansión agrícola, quemas y minería, que reducen y fragmentan el hábitat de numerosas especies. El equipo busca ampliar los registros con cámaras trampa y nuevas muestras genéticas para conocer el tamaño de la población y definir qué medidas de conservación necesita.
Queda la incógnita que podría tener respuesta en el norte argentino: si efectivamente hay tilcayos en Jujuy, podrían estar allí desde hace miles o incluso millones de años sin que la ciencia los haya identificado como una especie distinta.
Por ahora, la certeza está en Bolivia.