El femicidio de Irene Medina: a meses del crimen, la causa se encamina a juicio
Diez meses después del femicidio de una enfermera en Puerto Esperanza, la causa está cerca de ser elevada a juicio. El acusado, hijo del hombre al que ella cuidaba, podría recibir prisión perpetua. ¿Qué pruebas lo incriminan?
Diez meses después del brutal asesinato de una enfermera en Puerto Esperanza, la investigación judicial estaría dando sus últimos pasos. El material probatorio ya estaría completo y el expediente a punto de ser elevado a debate oral. El único detenido, un hombre de 45 años, hijo del paciente al que ella cuidaba, enfrenta una posible condena a prisión perpetua.
¿Qué pasó con Irene Medina?
Irene Elvira Medina, de 61 años, era una enfermera muy conocida en Puerto Esperanza. El viernes 26 de septiembre de 2025, salió de su casa en el barrio Villa Nueva a las 15 para ir a trabajar. Nunca regresó. Su hija, de 21 años, denunció la desaparición esa misma noche.
Los efectivos de la comisaría local iniciaron la búsqueda y se dirigieron a la vivienda donde Irene trabajaba como cuidadora. Allí los recibió un hombre que mostró una actitud sospechosa y, además, tenía rasguños en el rostro. Eso bastó para que los investigadores solicitaran una orden de allanamiento al juez.
El hallazgo del cuerpo
En el interior del domicilio no encontraron nada fuera de lo común. Pero notaron que una parte del patio trasero carecía de muro perimetral. Con linternas, revisaron el terreno lindante y, junto a una torre de agua, hallaron el cuerpo sin vida de Irene Medina.
La autopsia reveló que la víctima presentaba “traumatismos graves en el rostro, con fractura de huesos que incluyeron la parte frontal de la calota craneal”. Sin embargo, la causa de la muerte fue la rotura de vértebras cervicales, producto de una golpiza.
El sospechoso y su versión
Días después, el hombre de 45 años fue detenido e indagado. Ante el juez, dijo que no recordaba cómo se hizo los rasguños. Reconoció que ese viernes había consumido “pedra” todo el día y que, aunque oyó ladrar a los perros, no salió de su habitación porque estaba drogado. Negó saber quién mató a Irene o por qué el cuerpo estaba allí.
En diciembre pasado, el juez Martín Brites le dictó la prisión preventiva por el delito de “femicidio”. Las pericias psicológicas indicaron que el imputado comprende la criminalidad de sus actos, pero tiene dificultades para contener impulsos y reacciona de manera agresiva.
El expediente, a un paso del juicio
Según pudo saber este Diario, los últimos informes requeridos por el magistrado ya fueron remitidos al Juzgado de Instrucción 3 de Puerto Iguazú. De esta forma, no faltarían pruebas para cerrar la investigación. Ahora resta notificar a la querella y a la fiscalía para que, si están de acuerdo, se solicite formalmente la elevación a juicio.
Vecinos de Puerto Esperanza recuerdan a Irene como una persona “trabajadora”, “solidaria” y “sana”, que “no merecía morir así”. El caso conmocionó a la comunidad y ahora aguarda que la Justicia determine la responsabilidad del acusado.