El femicidio de Ramona Morínigo no llega al juicio oral: su pareja apeló la elevación a debate
La defensa de la pareja de Ramona Morínigo ya había anticipado que su abogado le recomendó decir que ella se autoinfligió las lesiones. Ahora la Cámara de Apelaciones de Misiones define si el caso va a juicio oral o vuelve atrás.
La causa por el femicidio de Ramona Isabel Morínigo, la vecina del barrio San Onofre de Posadas que murió tras ser rociada con alcohol y prendida fuego en su casa, sigue sumando capítulos procesales. La defensa de Jonatan Jordan Campedo Páez (34), único imputado en el expediente y pareja de la víctima, presentó un recurso de apelación contra la elevación a juicio dispuesta por el Juzgado de Instrucción Uno de la capital provincial.
El planteo, que busca evitar el debate oral, fue expuesto a principios del mes pasado, según pudo confirmar este medio con fuentes confiables. Ahora la pelota quedó del lado de la Cámara de Apelaciones de Misiones, cuyos integrantes deberán analizar el expediente y definir si coinciden o no con las actuaciones del juzgado instructor.
Una investigación que ya se dio por cerrada
Tanto el juzgado como la fiscalía interviniente resolvieron hace varios meses dar por concluida la etapa de recolección de pruebas. Con ese cúmulo probatorio, a Campedo Páez se lo acusa de doble homicidio agravado por el vínculo y por ser cometido contra una mujer.
La imputación se sostiene en las testimoniales de allegados a la víctima que se incorporaron al expediente y en las numerosas diligencias judiciales realizadas, entre ellas pericias que aportaron elementos suficientes para cerrar la investigación.
La versión del acusado
Cuando fue indagado por el juez Marcelo Cardozo, a cargo del juzgado al momento del hecho, el acusado se defendió sosteniendo que fue Morínigo quien se prendió fuego sola. Aseguró además que su pareja era muy celosa y que amenazaba de forma permanente con quitarse la vida, y llegó a decir que seguía con ella por miedo a que se hiciera daño.
Esa declaración coincidió con su primera indagatoria, realizada una semana antes, cuando Ramona Isabel todavía luchaba por su vida en el hospital. En esa oportunidad, Páez había quedado imputado por homicidio calificado en grado de tentativa y se había limitado a negar ante el juez que él hubiera sido quien la prendió fuego.
«Sabíamos lo que iba a decir»
Para el entorno de la víctima, las palabras del imputado no resultaron una sorpresa. Nancy Jara, abogada de la familia de Morínigo, contó en diálogo con este medio que ya tenían conocimiento de lo que iba a declarar: «Teníamos conocimiento de lo que iba a decir, porque el hermano de Ramona me contó que a través de la familia del victimario les había llegado que su abogado recomendó que él diga que ella se había autoinfligido las lesiones».
La letrada consideró que se trató de «la defensa más lógica», ya que el acusado «antes había dicho que ellos discutieron, que ella se tiró el alcohol y que se prendió fuego sola». Lo que sí incomodó a la familia fue el momento elegido para ampliar la declaración. «Nos resultó un poco chocante que él estaba prestando ampliación indagatoria justo en el momento que a ella la estaban sepultando», señaló Jara, quien calificó las palabras como «de muy mal gusto» y sostuvo que las tomaron «como provocación, porque se hubiera abstenido de declarar hasta que todo esto pase».
La noche del 17 de febrero de 2024
El hecho que se investiga ocurrió entre la noche del sábado 17 y la madrugada del domingo 18 de febrero de 2024, en una vivienda ubicada sobre las calles 168 y Humahuaca del barrio San Onofre, en Posadas.
Según el relato de los familiares, Páez le vació una botella de alcohol en la cara y después le prendió fuego con su encendedor. Ramona era su pareja y madre de tres hijos menores de edad. Uno de esos chicos fue testigo del episodio que, días después, terminaría con la vida de su madre.
Marta Ferreira, mamá de la víctima, reconstruyó lo ocurrido: «Ellos estaban adentro de la pieza discutiendo y él (Jonatan) le pidió a ella (Ramona) alcohol para pasarse en las piernas, porque le dolían. Ahí de un momento a otro le tiró alcohol por la cara y directamente le prendió fuego con el encendedor de él, porque fuma».
Tras el ataque, el padre de la víctima la trasladó en un vehículo particular hasta el Hospital Madariaga. Ramona llegó consciente e incluso alcanzó a hablar con uno de sus hijos para contarle lo que había pasado. Pero el diagnóstico, con el correr de las horas, fue desalentador: tenía la mitad del cuerpo quemado, con lesiones en la cara, el cuello, una mano y un brazo.
«Los médicos nos dijeron que ella tragó fuego, se quemó la garganta y glándula», relató la madre. Ramona murió en el hospital como consecuencia de las quemaduras.
El costado de la convivencia
Marta también se refirió a la relación que su hija mantenía con el imputado. Contó que llevaban dos años conviviendo y que al principio el hombre no mostraba signos de ser violento. Con el tiempo, sin embargo, empezó a «tomar mucho», lo que derivó primero en agresiones verbales.
«Quedaba loco y empezaba a agredir verbalmente, pero nunca vi que le levantó la mano a mi hija», dijo, y agregó que a fin de año se habían separado justamente por ese motivo, porque él «comenzó a ser violento y a maltratar a mis nietos. Después volvieron y pasó esto».