El filtro viral que transforma a cualquiera en Bad Bunny y la polémica que desató en el rock argentino

Mientras un filtro de Snapchat con su rostro causa furia mundial, desde el rock argentino surgió una crítica demoledora. ¿Qué dijo el vocalista de Rata Blanca que comparó a Bad Bunny con L-Gante y desató la polémica?

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El filtro viral que transforma a cualquiera en Bad Bunny y la polémica que desató en el rock argentino

Un filtro de Snapchat que superpone el rostro de Bad Bunny con un realismo inquietante se volvió tendencia mundial, generando miles de videos humorísticos. Mientras el fenómeno digital arrasa, desde el rock local salió una crítica feroz que comparó al astro puertorriqueño con L-Gante y cuestionó todo su arte.

La herramienta permite a los usuarios colocar la cara del cantante de “Titi me preguntó” en bebés, adultos o cualquier situación cotidiana, creando imágenes que rápidamente inundaron las redes sociales. La viralidad de este filtro es solo un nuevo capítulo en la popularidad masiva del artista, que ya había batido récords históricos.

El filtro que permite utilizar el rostro del artista. (Fuente: Instagram/rapeton)
El filtro que permite utilizar el rostro del artista. (Fuente: Instagram/rapeton)

La fiebre por Bad Bunny se intensificó aún más luego de su presentación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl el pasado febrero. Su influencia es tal que multitudes copian su estilo y sus canciones dominan las plataformas de streaming, un éxito que sin embargo no es apreciado por todos en la industria musical.

¿Una crítica desde Argentina?

En medio de este boom digital, surgió una voz disonante y contundente desde el rock argentino. Adrián Barilari, vocalista de la emblemática banda Rata Blanca, lanzó una andanada de críticas contra el fenómeno Bad Bunny. En declaraciones que generaron revuelo, el músico comparó al reguetonero con L-Gante y no tuvo tapujos para calificar su trabajo.

“No es música”, sentenció Barilari, en una frase que resume su desprecio por el género y por el artista que lidera las listas globales. La comparación con el cantante argentino de cumbia 420 buscó, según el contexto de sus palabras, equiparar lo que él considera un producto comercial vacío, alejado del arte musical que él profesa.

El filtro que permite utilizar el rostro del artista. (Fuente: Instagram/rapeton)
El filtro que permite utilizar el rostro del artista. (Fuente: Instagram/rapeton)

Estas declaraciones ponen en evidencia la eterna grieta entre distintos géneros y concepciones del arte sonoro. Mientras el filtro de Snapchat celebra y bromea con la imagen de Bad Bunny, desde un sector del rock pesado se lo desprecia y se lo reduce a un mero producto de marketing.

La ironía reside en que, a pesar de no tener una cuenta activa en Snapchat y de postear con poca frecuencia en redes como Instagram, la presencia digital de Benito Antonio Martínez Ocasio es abrumadora. Su música y ahora su rostro, a través de filtros, son utilizados como materia prima para el contenido que domina internet.

El filtro que permite utilizar el rostro del artista. (Fuente: Instagram/rapeton)
El filtro que permite utilizar el rostro del artista. (Fuente: Instagram/rapeton)

El récord histórico que avala la fama

Lejos de las críticas, los números respaldan el estatus de Bad Bunny como una superestrella global. Su presentación en el Super Bowl LX, realizado en el Levi’s Stadium de Santa Clara, no fue solo un show polémico por el clima político migratorio en Estados Unidos, sino que marcó un hito de audiencia.

Según datos de Roc Nation, la empresa de Jay-Z que organizó el espectáculo, la actuación se convirtió en la más vista de la historia de los medio tiempos. El evento, que tuvo una duración de 13 minutos, logró un alcance global de 4.157 millones de espectadores en tan solo 24 horas, sumando las transmisiones en Estados Unidos, YouTube y otras plataformas digitales.

El filtro del rostro de Bad Bunny que se volvió viral en Snapchat

En cuanto a la audiencia televisiva promedio en Estados Unidos, el show de Bad Bunny reunió a 128.2 millones de espectadores. Esta cifra, aunque monumental, se ubicó por debajo del récord histórico de 133.5 millones establecido por Kendrick Lamar el año anterior. No obstante, la capacidad de convocatoria global y digital del puertorriqueño resultó inédita.

El contraste no podría ser mayor: por un lado, un filtro viral que convierte a cualquier persona en el ídolo del momento, celebrando su imagen. Por el otro, una crítica mordaz desde el rock argentino que lo desprecia y lo equipara con otros artistas cuestionados. En el medio, los récords de audiencia que demuestran que, le guste a quien le guste, Bad Bunny es el protagonista indiscutido de la escena musical actual.

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