El fiscal encontró una contradicción clave que podría cambiar el destino del músico
Un concierto multitudinario se convirtió en la prueba que el fiscal no esperaba. ¿Será suficiente para terminar con años de suspensión judicial y llevar al artista frente a un tribunal?
Un pedido judicial busca terminar con años de suspensión y llevar al artista a juicio por un crimen ocurrido en 2018. El fiscal Sandro Abraldes argumenta que la capacidad demostrada en un concierto multitudinario es incompatible con las limitaciones alegadas por la defensa para evitar el proceso.
La Fiscalía Nacional N° 27 solicitó formalmente que se reanude de manera inmediata el proceso contra Cristian “Pity” Álvarez Congiu y se fije fecha para el juicio oral y público por el homicidio agravado de Cristian Maximiliano Díaz. El escrito del fiscal Abraldes marca un punto de inflexión luego de varios años de derrotero judicial.
¿Qué fue lo que determinó el cambio de postura?
El argumento central del Ministerio Público Fiscal se basa en una aparente “disonancia”. Por un lado, la defensa del músico advierte sobre una incapacidad para sobrellevar un juicio o enfrentar el proceso penal. Por el otro, el artista brindó en diciembre de 2025 un concierto de tres horas en el estadio Mario Kempes de Córdoba frente a miles de personas.
Para el fiscal, ese evento fue determinante. Durante su presentación, Álvarez exhibió “una coordinación cognitiva sostenida, la interacción con el público, memoria operativa (letras, secuencias, dinámica escénica), tolerancia al estrés y organización conductual compleja”. Esto, según la acusación, pondría en evidencia una contradicción entre “las limitaciones funcionales alegadas por la defensa y la evidencia conductual reciente del imputado en un contexto de alta exigencia cognitiva y emocional”.
¿Qué dicen los informes periciales?
La suspensión del juicio, que originalmente debía realizarse en abril de 2021, se basó en cuestiones de salud mental. El último informe del Cuerpo Médico Forense concluyó que “Pity” Álvarez Congiú “presenta un cuadro en el que se constatan elementos compatibles con un trastorno cognitivo leve multidominio, con antecedentes relevantes de consumo de sustancias psicoactivas perjudiciales para la salud”.
Sin embargo, el mismo informe estableció que “sin indicadores ni signo de sintomatología compatible con riesgo cierto o inminente para sí y/o para terceras personas” y que “conserva una reserva cognitiva” suficiente para afrontar las instancias del proceso penal.
Como contrapartida, los peritos de parte sostienen que el deterioro es un “trastorno neurocognitivo mayor” derivado del consumo crónico de sustancias, lo que le impediría comprender plenamente lo que sucede en un estrado. Hablan de una “incertidumbre” sobre cómo reaccionaría su mente durante el debate.
¿Cuál es la propuesta para garantizar el juicio?
El fiscal Abraldes criticó que la defensa pide nuevos estudios y tratamientos prolongados “supeditado a un estándar de estabilidad ideal nunca definido”, lo que pone en riesgo el proceso y genera una “suspensión indefinida incompatible con el deber estatal de juzgar hechos graves contra bienes jurídicos fundamentales”.
Para garantizar el derecho a defensa, la fiscalía propuso una solución concreta: que las audiencias del juicio sean breves, con jornadas que no superen las tres horas. Este tiempo coincide exactamente con la duración del concierto en el que el músico demostró poder mantener su atención y concentración frente al público.
Quizá el argumento más contundente del MPF fue la mención a un nuevo compromiso artístico. “Hay una proyección de funcionamiento futuro estable. 9 de mayo: nuevo concierto, nuevo negocio”, argumentó duramente el fiscal en su escrito, haciendo referencia a una presentación programada para esa fecha.
¿De qué se trata el caso?
La madrugada del 12 de julio de 2018, en Villa Lugano, Cristian “Pity” Álvarez Congiu tuvo un enfrentamiento que duró segundos. Según la acusación, gatilló cuatro veces contra Cristian Díaz, un vecino de 36 años que, según las pericias posteriores, estaba desarmado y no tenía antecedentes violentos.
El exlíder de Viejas Locas e Intoxicados habría descartado el arma en una alcantarilla y se fue a un recital de cuarteto mientras la policía lo buscaba. A la mañana siguiente se entregó en la comisaría 52 y confesó: “Yo disparé, lo maté, era entre él o yo, cualquier animal hubiera hecho lo mismo”.
Vestido con una gorra de lana, lentes de sol blancos y una bolsa de papel madera, reconoció el asesinato frente a los periodistas antes de ingresar. Pasó casi tres años detenido en el penal de Ezeiza, en PRISMA (el sector de pacientes psiquiátricos), y luego fue beneficiado con la prisión domiciliaria en instituciones médicas y tratamiento ambulatorio, hasta quedar en libertad.
Ahora, el tribunal deberá decidir si “Pity” puede dar su próximo show o si deberá presentarse finalmente en el juicio que tiene pendiente desde hace años.