El fiscal reveló por qué no pudo imputar a Gutiérrez y apuntó contra la jueza
El fiscal jefe apelará el sobreseimiento de los exministros y apuntó contra la jueza por no haber visto los expedientes. Pero hay algo que admitió sobre el exgobernador: no tiene pruebas.
El fiscal jefe Pablo Vignaroli apelará el sobreseimiento de los exministros de Desarrollo Social Abel Di Luca y Germán Chapino, dictado por la jueza de garantías Natalia Pelosso en la causa por el presunto desvío de $1.208 millones girados a la Cooperativa Viento Sur.
Tras la audiencia del lunes, el funcionario judicial cargó contra la magistrada y dejó una frase que promete dar que hablar: aseguró tener "la íntima convicción" de que el programa se usó con fines políticos para contener la conflictividad social, aunque reconoció que nunca logró reunir pruebas para sostenerlo ni para avanzar sobre el exgobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez.
Según su mirada, la jueza resolvió sin haber examinado la documentación que la acusación pretendía llevar a juicio.
"Voy a dar un solo ejemplo: en el sobreseimiento de los ministros se hace referencia al decreto, pero la jueza no vio un solo expediente de todo lo que se le ofreció como prueba sobre cómo se tramitó el pago de este programa y cómo surge el dolo a través de todos esos expedientes", sostuvo.
El decreto 1672 y el artículo que la jueza no miró
El corazón de la discusión es el decreto 1672 de 2022, firmado por Gutiérrez y refrendado por los ministros, que creó el programa de capacitación para organizaciones sociales por el cual se canalizaron los fondos hacia la cooperativa.
Para el fiscal, la jueza se apoyó en los artículos segundo y tercero de la norma, pero ignoró el primero.
"El artículo primero aprueba el programa y un documento con todos los lineamientos, donde dice qué deben hacer los ministros antes de pagar", explicó Vignaroli.
Ese documento, según su planteo, es clave porque fija las obligaciones de control que pesaban sobre las carteras ministeriales antes de liberar cada pago. Y apuntó contra uno de los argumentos de la resolución: que la voluntad política era del gobernador y que los ministros solo refrendaban.
"Lo cierto es que en el expediente lo primero que hay es una nota de Abel Di Luca, exministro de Desarrollo Social, pidiéndole al servicio administrativo que se cree un programa con el fin de capacitar a las organizaciones sociales. ¿Quién hace la nota? ¿El gobernador? No, el ministro. Eso está en el expediente", remarcó.
"Le creyó la palabra a los defensores"
Vignaroli afirmó que la acusación sí tiene elementos sobre la tramitación del subsidio. "Tenemos pruebas de cómo se tramitó el subsidio, de cómo se decía que se iba a destinar a una cosa y se pagaba para otra. La jueza no vio los expedientes y, por lo tanto, no vio las insistencias ministeriales de todos los ministros. Le creyó la palabra a los defensores, pero no pudo ver la prueba", disparó.
También cuestionó que la magistrada haya valorado prueba en una etapa que, a su entender, no corresponde. "En esta instancia no se valora la prueba, y lo que hizo la jueza fue valorar la prueba. Esta no es la etapa procesal para que la jueza vea esa prueba; es para verla en el juicio", señaló.
Y agregó: "Yo sabía que iba a pasar esto. Creo que la jueza se sentó con cierta idea sobre nuestra acusación y a partir de esa idea desarrolló la decisión".
Gutiérrez, la convicción y la falta de pruebas
Consultado sobre por qué el exgobernador no fue imputado, Vignaroli explicó que esa posibilidad siempre estuvo sobre la mesa, pero que para avanzar debían acreditar que el programa había sido creado con el propósito de resolver un conflicto social por esa vía.
"No tenemos evidencia de eso. Yo tengo la íntima convicción de que fue así, pero no tengo evidencia", reconoció.
Y profundizó: "Mi convicción es que se inventó algo para alimentar económicamente a una organización social cuando el Estado tenía otras herramientas para asistir a las personas en situación de vulnerabilidad, por ejemplo un subsidio como el de desocupado o el subsidio social transitorio".
Ante la consulta de este medio sobre si esa sospecha de un acuerdo político había quedado sin sustento, el fiscal aclaró: "Es una convicción que tengo y que no pusimos en los hechos, porque no la puedo probar. Intentamos buscar prueba para acreditarlo, no la encontramos, y por eso no lo pusimos".
Cuando se le preguntó por qué llevó el caso a esta instancia sin esas pruebas, diferenció dos planos: la hipótesis del pacto político nunca formó parte de la acusación, mientras que lo que sí se imputó —el modo en que se tramitaron y pagaron los fondos— está respaldado, según dijo, en los expedientes que la jueza no examinó.
Diego Mauro, el único que irá a juicio
La resolución de Pelosso no solo dejó afuera a los exministros. La jueza tampoco aceptó la coautoría que la fiscalía atribuía a los integrantes de la cooperativa y diferenció el grado de intervención de cada uno.
Así, Diego Mauro, referente del FOL y de Viento Sur, quedó como el único acusado que llegará a juicio, como presunto autor de defraudación por administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública, aunque con una acusación más acotada que la original y con sobreseimientos parciales sobre algunos de los movimientos investigados.
Para el resto de los integrantes de la cooperativa, la magistrada concedió la suspensión del juicio a prueba por un año y seis meses, con controles trimestrales, ocho horas mensuales de tareas comunitarias y reparaciones económicas según cada caso.
La fiscalía se había opuesto a la probation al considerar que se trataba de un hecho de corrupción de relevancia, pero la jueza entendió que esa oposición no estaba fundada caso por caso y la calificó de "irracional".
La defensa de Mauro, a cargo de Mariano Pedrero, anticipó que impugnará la decisión de negarle la probation a su asistido.