El FMI aprobó lo que hizo Argentina, pero ahora apunta a tres sectores que quedaron afuera
¿Por qué el FMI dice que el crecimiento argentino todavía no llega a los trabajadores? El dato que puso sobre la mesa Julie Kozack y que cambia la discusión con el Gobierno.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció los avances de la Argentina en materia de estabilización, pero puso el foco en una cuenta pendiente: el crecimiento todavía no llegó a todos los sectores ni a los bolsillos de los trabajadores.
El planteo lo hizo Julie Kozack, directora de Comunicaciones del organismo, en una conferencia de prensa en Washington. Fue después de la misión técnica que el FMI desarrolló en Buenos Aires entre el 21 y el 29 de septiembre para la tercera revisión del programa acordado con el país.
Las conversaciones entre las partes seguirán en las próximas semanas y todavía falta el informe técnico que luego deberá analizar el Directorio Ejecutivo.
Lo que el Fondo reconoce
Kozack repasó primero los logros que, según el organismo, consiguió la Argentina: la fuerte baja de la inflación, el fortalecimiento de la posición externa por la acumulación de reservas y la disciplina fiscal que permitió pasar del déficit al superávit.
Para el FMI, esos resultados son la base sobre la que debe montarse una etapa de crecimiento sostenible. Pero la funcionaria aclaró que persisten desafíos y que hay que fortalecer la capacidad de la economía argentina para resistir nuevos shocks.
El mensaje central: energía, minería y agricultura no alcanzan
El punto más fuerte de la conferencia fue la composición del crecimiento. Según Kozack, la expansión registrada hasta ahora estuvo concentrada en energía, minería y agricultura, y debería extenderse al resto de la economía.
"Es importante asegurar que el crecimiento, que hasta ahora ha sido sobre todo en los sectores de energía, minería y agricultura, se amplíe y se distribuya de forma más equitativa entre sectores de la economía, pero también entre trabajadores", señaló la funcionaria.
Para el Fondo, eso implica que la discusión con las autoridades argentinas ya no pasa solo por consolidar la estabilización, sino por lograr que esos avances se traduzcan en más actividad, mayor inversión y creación de empleo.
"Todo esto va a ser esencial para apoyar una inversión más fuerte", explicó Kozack, que vinculó esa expansión con la posibilidad de sostener el crecimiento y generar más oportunidades para la población.
Las señales que preocupan
El mensaje llegó en un contexto con indicadores que mostraron señales de desaceleración. Durante la misión del FMI se conocieron datos de una caída de la actividad económica en julio, mientras que proyecciones privadas anticiparon una posible contracción en el tercer trimestre.
A eso se sumó el aumento de la pobreza en el primer semestre y una suba del riesgo país que llegó a superar los 600 puntos.
La situación de la actividad y la recaudación también forma parte de las conversaciones entre los técnicos del organismo y el equipo económico. Consultada sobre el cumplimiento de las metas fiscales y de reservas, Kozack indicó que esos aspectos siguen bajo análisis dentro de la tercera revisión.
Qué se juega la Argentina
El cumplimiento de esta instancia es clave: si recibe la aprobación del Directorio Ejecutivo, habilitaría un nuevo desembolso para el país. La misión técnica terminó su trabajo en Buenos Aires, pero resta completar el proceso formal antes de que el organismo tome una decisión definitiva.
En revisiones anteriores el FMI ya había marcado la necesidad de sostener la disciplina fiscal, recomponer reservas, avanzar con reformas y generar condiciones para la inversión y el empleo. En mayo, al completar la segunda revisión, también había subrayado la importancia de profundizar reformas para mejorar el mercado laboral, estimular la inversión y aumentar la apertura comercial.
Ahora el acento está puesto en la composición del crecimiento. El Fondo reconoce el desempeño de los sectores vinculados a los recursos naturales, pero plantea que la expansión debe llegar a una porción más amplia de la economía.
La discusión, entonces, empieza a correrse de la estabilización hacia la etapa siguiente: cómo transformar la mejora de algunas variables macroeconómicas en un proceso de crecimiento con más inversión, empleo y actividad en distintos sectores.
Mientras siguen las conversaciones técnicas entre el Gobierno y el organismo, el FMI prepara el informe de la tercera revisión. Ese resultado será elevado después al Directorio Ejecutivo, que tendrá la última palabra sobre la aprobación y el eventual desembolso.