El FMI avaló el plan de Milei, pero pidió que el crecimiento llegue a un sector que todavía mira de afuera
¿Qué sector de la economía argentina sigue esperando su turno para crecer, según el FMI? La respuesta está en la letra chica de la tercera revisión del acuerdo.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmó que las negociaciones con el Gobierno argentino por la tercera revisión del acuerdo siguen su curso, y que de ellas depende el acceso a un nuevo desembolso cercano a los US$900 millones. La vocera del organismo, Julie Kozack, detalló este jueves que las conversaciones con el equipo de Luis Caputo no se agotan en los números del programa, sino que también abarcan el rumbo de la recuperación económica.
En los últimos días, una misión del Fondo liderada por Joyce Wong estuvo en Buenos Aires para avanzar con el análisis técnico. Según relató Kozack, existe un diagnóstico compartido entre el FMI y la gestión de Javier Milei: la economía necesita fortalecerse y, sobre todo, repartir mejor los frutos del crecimiento.
Un crecimiento que no llega a todos
La vocera puso el foco en un punto que el organismo viene marcando con insistencia. “Es importante asegurar que ese crecimiento, que hasta ahora ha sido muy amplio en los sectores energético, minero y agrícola, se distribuya más claramente en otros sectores de la economía, pero también en los trabajadores”, sostuvo Kozack.
Para el Fondo, esa ampliación es la llave para que lleguen más inversiones, se sostenga el crecimiento y se genere empleo. El objetivo final, según la funcionaria, es “crear mejores oportunidades para la gente de Argentina”.
En la misma conferencia de prensa, Kozack volvió a elogiar los logros del plan de estabilización oficial en materia de superávit fiscal y reducción de la inflación. “Toda esta estabilización es importante y es clave para un crecimiento sostenible en Argentina”, afirmó.
Los números que el Fondo pone bajo la lupa
La tercera revisión se apoya en los datos de la economía al cierre del segundo trimestre. Los técnicos del organismo concentrarán su atención en dos variables centrales del programa: el resultado fiscal, con una meta anual de superávit primario del 1,4% del PBI, y la acumulación de reservas internacionales.
El Gobierno llega a esa instancia con una proyección algo más ambiciosa. De acuerdo con las estimaciones oficiales incluidas en el Presupuesto 2027, el resultado primario de 2026 cerraría en 1,5% del PBI, mientras que el financiero arrojaría un saldo positivo de 0,2%.
Ese optimismo para el cierre del año contrasta con las dificultades que surgieron en el camino: el Ejecutivo no logró cumplir la meta fiscal del primer semestre. Entre los factores que jugaron en contra aparecen la evolución de la recaudación, las reducciones de distintos impuestos y los cambios en el calendario de algunos ingresos tributarios.
El otro capítulo: las reservas
El segundo gran eje de la revisión es la acumulación de reservas. El Banco Central (BCRA) ya compró más de US$14.000 millones en lo que va del año y superó el objetivo anual de adquisición de dólares fijado en el programa.
Sin embargo, para el Fondo no alcanza con el volumen bruto comprado en el mercado. También pesa la evolución de las reservas netas computables bajo la metodología acordada. El organismo viene advirtiendo que recomponer los activos del BCRA es una prioridad para reducir la vulnerabilidad externa y fortalecer la capacidad argentina de resistir eventuales shocks.

