El folleto de 9 meses que no habilita a nadie: la advertencia que complica a familias enteras
Sociedad · Entre Ríos

El folleto de 9 meses que no habilita a nadie: la advertencia que complica a familias enteras

El Colegio de Acompañantes Terapéuticos de Entre Ríos lanzó una advertencia que golpea directo a las familias: hay cursos que prometen salida laboral en meses pero no habilitan a nadie para ejercer. La diferencia con la formación real es enorme, y la provincia ya registra casos.

El Colegio de Acompañantes Terapéuticos de Entre Ríos encendió la alarma por cursos que prometen salida laboral rápida pero no tienen validez legal para ejercer. La advertencia llega tras un episodio en Concordia que derivó en una denuncia por robo y reavivó el debate sobre quién cuida a quién.

Desde que la actual Comisión Directiva asumió el 15 de agosto, los reclamos de profesionales matriculados no pararon. Según el secretario del Colegio, Ceferino, la práctica de ejercer sin matrícula se expandió por distintos puntos de la provincia, con especial incidencia en la Costa del Uruguay, en localidades pequeñas y también en Paraná.

La pregunta que sobrevuela es incómoda: ¿cuántas personas están asistiendo a pacientes sin título ni habilitación?

La oferta que seduce con meses y no con años

Uno de los motores de esta irregularidad es la proliferación de capacitaciones breves que prometen inserción laboral en pocos meses. Ceferino mencionó un folleto que recibió de una institución de Concepción del Uruguay: promocionaba «Acompañamiento terapéutico y apoyo en salud mental» con certificación en nueve meses.

«Es un curso que no tendría validez legal para ejercer el acompañamiento terapéutico en la provincia», advirtió el secretario. La diferencia con la formación habilitada es abismal: para trabajar legalmente en Entre Ríos se exige un título universitario, una tecnicatura de tres años y la matrícula profesional que otorga el Colegio. Además, para matricularse hay que presentar certificados de antecedentes penales y de reincidencia.

Esas capacitaciones exprés no reemplazan la formación universitaria ni el sustento teórico y práctico de una tecnicatura profesional.

El caso de Concordia que encendió la mecha

El episodio que puso el tema sobre la mesa ocurrió en Concordia. Una persona que ejercía de manera ilegal como acompañante terapéutica habría sustraído pertenencias de una trabajadora de la institución educativa donde se desempeñaba.

El Colegio se enteró a través de medios digitales y televisivos, y desde la Secretaría de Asuntos Gremiales y Legales se comunicaron con la directora del establecimiento para advertirle sobre los riesgos de incorporar personas sin matrícula.

Según relató la directora, la contratación había sido realizada directamente por la familia del alumno. Para el Colegio, las instituciones también deben verificar la documentación de quienes ingresan a trabajar con personas que requieren acompañamiento, sin importar quién haya hecho la contratación. No alcanza con mirar para otro lado cuando la tarea se desarrolla dentro de un establecimiento.

El riesgo que va más allá de lo administrativo

La preocupación no se agota en una irregularidad burocrática. Ceferino recordó que el Colegio también intervino en una situación en la que un supuesto acompañante terapéutico habría abusado sexualmente de la persona a la que asistía.

«Estamos continuamente ante esos riesgos», señaló el secretario en referencia al episodio de Concordia. Ahí la discusión deja de ser técnica y pasa a ser una cuestión de protección, confianza y responsabilidad.

Casi 600 matriculados y un registro para consultar

El padrón provincial cuenta hoy con casi 600 profesionales matriculados, según la última actualización que mencionó Ceferino. El registro puede consultarse en la página web del Colegio de Acompañantes Terapéuticos y está disponible para toda la provincia.

Las denuncias por ejercicio ilegal las recibe la Secretaría de Asuntos Gremiales y Legales, junto con el asesor legal, que analiza cada situación y procura darle curso.

El Colegio recuerda que el acompañante terapéutico es un agente del campo de la salud mental y que su tarea exige presencia atenta, empática e implicada. No debe confundirse con otras profesiones. La verificación de títulos y matrícula no es un trámite: es la condición para que el cuidado no se transforme en un riesgo.

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