El forense que identificó a seis víctimas de una tragedia cuando no quedaban huellas: «La boca es como la caja negra de un avión»

Durante 34 años trabajó en la morgue y en el lugar del hecho. Pero hubo un caso, con seis muertos, en el que ni las huellas ni los estudios alcanzaban: lo que encontró en la boca de las víctimas cambió el final para una familia.

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El forense que identificó a seis víctimas de una tragedia cuando no quedaban huellas: «La boca es como la caja negra de un avión»
El forense que identificó a seis víctimas de una tragedia cuando no quedaban huellas: «La boca es como la caja negra de un avión»

El doctor César Rodolfo Telechea dedicó 34 años a la odontología forense y la Medicina Legal, primero como perito de la Policía de Corrientes y hoy desde la docencia en la UNNE y la UBA. En una entrevista con el programa El Magazine de los Sábados que conduce Graciela Faccini Sánchez por LT7, el especialista desarmó mitos sobre su disciplina y contó cómo la cavidad bucal puede resolver casos que parecían cerrados.

Qué significa realmente ser forense

Telechea aclaró que el término no implica trabajar necesariamente con cadáveres. «Decir forense es porque ese profesional participa del foro, no específicamente porque trabaje con cadáveres. Es el profesional que participa en el ámbito de la Justicia», explicó.

El especialista también cuestionó la expresión «muerte dudosa», habitual en la crónica policial. «Es un error de definición. Si yo veo un cadáver, no tengo dudas de que está muerto. Lo que quiero saber es el mecanismo y la forma en que se produjo esa muerte», sostuvo.

Una vocación que nació en la morgue

Su vínculo con la Medicina Legal empezó antes de entrar a la facultad. Esperando una clase en la antigua morgue de la Facultad de Medicina, en la calle Sargento Cabral, conoció al doctor Otto S. Wichmann, pionero de la disciplina en el Nordeste. Wichmann le preguntó qué pensaba estudiar y, tras escucharlo, lo invitó a presenciar una autopsia. «Yo no tenía absolutamente nada que ver con eso, pero acepté por curiosidad», recordó Telechea.

Tras recibirse de odontólogo ingresó a la Policía de Corrientes y fue destinado al área de Medicina Legal, donde volvió a cruzarse con las autopsias, esta vez como perito oficial en el fuero penal.

La boca como prueba clave

Para el especialista, la odontología forense tiene un valor que suele subestimarse. «La boca se compara con la caja negra de un avión. Guarda una gran cantidad de información», afirmó. Ese dato es decisivo en catástrofes o accidentes con múltiples víctimas, cuando otros métodos de identificación fallan. Los protocolos de Interpol establecen la dactiloscopía, la odontología y el ADN como métodos principales, y las historias clínicas odontológicas completas —tratamientos, restauraciones, extracciones— pueden convertirse en una herramienta clave para poner nombre a un cuerpo.

Telechea remarcó además que la investigación no empieza en la morgue: «La sala de autopsias es un porcentaje. La literatura y la jurisprudencia sostienen que alrededor del 60 por ciento de una investigación parte del lugar del hecho o del lugar del hallazgo».

La tragedia de las seis víctimas

Entre los casos de su trayectoria, el odontólogo recordó uno ocurrido en Corrientes en el que murieron seis personas. El estado de los cuerpos impedía obtener huellas dactilares y no había medios para radiografiar los cráneos. La autopsia había establecido la causa y el mecanismo de las muertes, pero quedaba una pregunta para las familias: qué cuerpo correspondía a cada persona.

Telechea recurrió entonces a sus conocimientos de odontología forense. Estudió las cavidades bucales y el desarrollo de los gérmenes dentarios, comparó los hallazgos con tablas de especialistas y, tras unas cuatro horas de trabajo con colaboración de su equipo, logró la identificación. «Ese pedido me generó una necesidad de respuesta», relató.

El resultado excedió lo científico: permitió que un familiar supiera cuál era el cuerpo de cada ser querido y le diera sepultura. «Yo creo que eso tiene que ver con el rol ético de los odontólogos legistas: buscar la verdad y la justicia, pero también devolver algo a las familias», reflexionó.

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