El forraje se agota en los valles rionegrinos y los precios ya muestran un salto

Todos esperaban que las reservas alcanzaran hasta la nueva cosecha, pero el stock quedó al límite y ahora el mercado se mueve a contrarreloj.

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El forraje se agota en los valles rionegrinos y los precios ya muestran un salto
El forraje se agota en los valles rionegrinos y los precios ya muestran un salto

La cuenca forrajera de los valles rionegrinos atraviesa su momento más tenso del año: las reservas de la temporada pasada están al límite, los precios de los fardos ya muestran un repunte estacional y el primer corte de alfalfa recién llegaría en octubre. El sector, que en las últimas décadas había quedado a la sombra de la fruticultura, vuelve a posicionarse como un polo estratégico para la producción de pasturas.

El crecimiento se apoya en ventajas naturales que pocas regiones del país reúnen. “El agua y el clima son los factores principales; este es un muy buen clima para hacer pasto y la escala de producción se va a ir incrementando cada vez más”, señaló un productor de Valle Medio en diálogo con Río Negro Rural.

Un negocio que atrae inversores

El desarrollo del sector forrajero local ya no pasa desapercibido. Productores que buscan diversificar sus actividades e inversores de otras provincias, como Buenos Aires, están poniendo el ojo en los valles rionegrinos. El impulso está directamente ligado al avance de los engordes a corral (feedlots) en la región.

Ante el corrimiento de la ganadería en provincias del centro del país hacia la agricultura intensiva, los establecimientos de engorde en Río Negro crecieron exponencialmente en los últimos cinco años, demandando cada vez más alimento. A eso se suman las proyecciones de ampliación de obras de infraestructura eléctrica y canales de riego en la zona de Negro Muerto y la Margen Norte, que abren la puerta a un desarrollo productivo aún mayor sobre nuevas hectáreas.

Estacionalidad, oferta y demanda

El mercado del fardo muestra un comportamiento muy dinámico. Aunque la demanda de forrajerías y ganaderos se mantiene pareja a lo largo del ciclo, a finales del invierno las reservas zonales se agotan, provocando un repunte estacional en los precios.

Actualmente, los fardos de buena calidad cotizan en torno a los $7.000 y $7.500, en comparación con los valores de inicio de temporada. Sin embargo, el stock regional se encuentra al límite.

La nueva temporada de producción está pronta a comenzar: “Para octubre se estima iniciar en general con el primer corte de alfalfa”, indicó el productor. Este primer corte, que demanda unos 40 días desde la brotación, suele colocarse de forma inmediata en el mercado para abastecer a los establecimientos que necesitan reponer sus reservas de alimento para los animales.

Entre el fin del invierno y el inicio de la primavera se combina el agotamiento de los stocks de la temporada anterior con el pico de requerimientos nutricionales para el ganado, en un contexto climático que ajusta las reservas disponibles. Productores de la zona coinciden en que se trata de una dinámica propia de la época: hasta mediados de octubre no habrá pasto nuevo disponible, por lo que el mercado de fardos y rollos se mueve a ritmo acelerado para abastecer a quienes no pudieron acopiar con anterioridad.

Presión compradora desde la cordillera

A la demanda interna fija de los valles, sostenida por forrajerías y feedlots en constante crecimiento, se suma un actor clave en esta etapa del año: la franja precordillerana y cordillerana.

Desde junio y julio, y con especial intensidad durante septiembre y la primera mitad de octubre, se multiplican los pedidos provenientes de localidades neuquinas como Loncopué, Piedra del Águila, Las Lajas y Chos Malal. La necesidad de sostener las majadas y rodeos en la cordillera tras los picos de frío activa envíos constantes de rollos y fardos desde las zonas de riego rionegrinas.

El escenario de escasez genera habitualmente reajustes de precios en el mercado disponible. Sin embargo, en la cadena de comercialización incide con fuerza otro factor crítico: la logística de transporte.

Mientras que algunos productores prefieren mantener valores estables para su clientela habitual, el costo final puesto en destino se ve fuertemente afectado por las condiciones del viaje. Realizar un flete hacia la cordillera a finales del invierno o principios de primavera implica enfrentar temporales, caminos complejos y mayores riesgos en ruta, variables que encarecen el transporte en comparación con las entregas de otoño.

La expectativa puesta en el primer corte

La atención del sector está puesta ahora en la evolución del clima para las próximas semanas. Se proyecta que para la primera quincena de octubre comience de forma generalizada el primer corte de alfalfa en los valles rionegrinos, tras un ciclo de unos 40 días desde la brotación.

Ese volumen de pasto fresco será absorbido de manera inmediata por un mercado ávido de reponer stock, consolidando al forraje como uno de los motores productivos más dinámicos de la región.

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