El fósil que reescribe la historia: hallan en Brasil la serpiente más antigua de su linaje
Un equipo de científicos halló en Brasil el fósil de una serpiente de hace 85 millones de años. Su increíble estado de conservación revela un cerebro adaptado a la vida subterránea. ¿Qué otros secretos esconde este descubrimiento?
Un equipo internacional de científicos acaba de dar un golpe de timón a la paleontología: en el sureste de Brasil se encontró el fósil de una serpiente que vivió hace entre 85 y 75 millones de años, y que ya se perfila como el ejemplar más antiguo de su rama evolutiva. El estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature, no solo permitió reconstruir el cerebro de este reptil, sino que reveló adaptaciones nunca antes vistas para la vida subterránea. Un hallazgo que obliga a replantear cómo evolucionaron estos animales.
El fósil, bautizado como Tametara mirim, se conservó en un estado excepcional: cráneo y cuerpo articulados en tres dimensiones, algo casi imposible en criaturas tan pequeñas y frágiles. Gracias a esa preservación única, los investigadores pudieron analizar regiones anatómicas que suelen perderse en otros fósiles y reconstruir digitalmente el interior del cráneo sin dañar la pieza.
Un debate que lleva décadas
El origen de las serpientes es uno de los grandes misterios de la biología evolutiva. Se estima que aparecieron hace unos 160 millones de años, pero los científicos no se ponen de acuerdo: ¿surgieron bajo tierra, en la superficie o en el mar?
El ejemplar de Tametara mirim, extraído de depósitos del Cretácico Superior, es el primer fósil completo de una serpiente articulada hallado en Brasil y apenas la cuarta especie del Mesozoico con semejante nivel de conservación. El esqueleto mantiene casi todos sus huesos unidos y la caja craneana intacta, lo que permitió a los científicos, liderados por Tiago Simões de la Universidad de Princeton, estudiar detalles anatómicos inéditos mediante microtomografía computarizada de alta resolución.
Las imágenes digitales del cráneo mostraron que el cerebro de Tametara mirim era muy distinto al de las serpientes actuales y al de otros fósiles conocidos. Su organización neurológica revela un estilo de vida completamente subterráneo: hemisferios cerebrales más pequeños y un téctum óptico reducido, lo que indica una menor dependencia de la vista y una mayor adaptación para moverse en túneles oscuros.
Diversidad inesperada en las primeras serpientes
El estudio fue más allá de describir un cerebro peculiar. Los investigadores comprobaron que las serpientes del Cretácico presentaban una diversidad neuroanatómica mucho mayor de la que se pensaba. Sus cerebros diferían notablemente entre sí, lo que sugiere que las primeras serpientes experimentaron estrategias sensoriales muy diversas mientras exploraban distintos ambientes.
Este hallazgo desafía la idea tradicional de una evolución uniforme y simple en los primeros millones de años del grupo. Los datos muestran que ya en el Cretácico coexistían serpientes especializadas en hábitats subterráneos, terrestres y marinos, lo que indica que la diversificación ecológica comenzó mucho antes de lo que sugerían los modelos clásicos.
¿Dónde encontraron el fósil?
El fósil fue descubierto en el municipio de Presidente Prudente, estado de São Paulo, Brasil.
El futuro de la investigación: unir fósiles y genética para entender la evolución
Aunque el fósil de Tametara mirim representa una pieza clave, los científicos advierten que es solo una parte de un rompecabezas mucho mayor. El próximo paso será combinar información genética de todas las familias actuales de lagartos y serpientes con los nuevos datos neuroanatómicos obtenidos de fósiles.
El objetivo es reconstruir cómo surgieron las innovaciones evolutivas que hicieron de las serpientes uno de los grupos de reptiles más exitosos del planeta, conectando los cambios en el cerebro con la evolución del genoma a lo largo de millones de años.