El fotógrafo que retrató a Maradona y a las Cataratas se jubiló tras 42 años de carrera
Tras 42 años retratando la vida de Misiones, Juan Carlos Marchak se jubiló. ¿Cuál fue la cobertura que lo marcó para siempre? Los detalles de una carrera increíble.
Tras más de cuatro décadas capturando la esencia de Misiones, el reconocido fotoperiodista Juan Carlos Marchak cerró su etapa profesional. Su último día fue este viernes 31 de julio, poniendo fin a una trayectoria que lo llevó desde las calles de Leandro N. Alem hasta los escenarios más importantes del mundo.
La noticia de su retiro conmueve al ámbito periodístico local, donde Marchak es considerado una figura clave para la memoria visual de la provincia. Su historia, marcada por la superación y la pasión, comenzó mucho antes de que tomara una cámara entre sus manos.
De lustrabotas a reportero gráfico
Huérfano desde los ocho años, Marchak trabajó vendiendo diarios y lustrando zapatos en una esquina de Leandro N. Alem. Fue allí donde nació su curiosidad por las imágenes impresas. "Yo miraba las fotos del fútbol y no entraba en mi cabeza cómo estaban esas imágenes en el diario", recordó entre risas.
Su carrera en los medios comenzó en 1984, cuando ingresó al diario El Territorio. Sin embargo, no fue como fotógrafo sino en tareas de maestranza, seguridad, guardia y hasta como chofer. Fueron esos viajes junto a los periodistas los que despertaron definitivamente su interés por la fotografía.
Fue Luis Alberto Pérez quien confió en su potencial y lo incorporó al equipo de fotografía. "Confío en que vas a ser un buen fotógrafo", le dijo, y no se equivocó. Su primera cobertura, marcada por un error que casi le cuesta el empleo, se convirtió en una anécdota inolvidable: salió a fotografiar la rotura de un caño de agua sin rollo en la cámara.
"Volví corriendo sin que nadie se diera cuenta, llegué y justo lo habían cerrado al paso de agua, le pedí por favor que lo abrieran de nuevo o me echaban", relató entre risas. Finalmente, logró tomar las fotos y continuó construyendo una carrera brillante.
Una lente que capturó la historia
Después de 22 años en El Territorio, en 2006 se sumó al equipo de PRIMERA EDICIÓN, donde trabajó durante las últimas dos décadas. A lo largo de su carrera retrató a personalidades como Diego Maradona, Pelé, Ayrton Senna y al expresidente estadounidense George Bush padre.
Pero su imagen más emblemática fue la del bote navegando frente a las Cataratas del Iguazú, que dio la vuelta al mundo durante la campaña que consagró a las Cataratas como una de las Siete Maravillas Naturales. También se desempeñó como corresponsal fotográfico del diario Clarín a nivel nacional.
A pesar de sus logros, Marchak no menciona premios cuando habla de sus mejores fotografías. "Para hacer una buena foto, tu mente, tu corazón y la vista tienen que estar en el mismo eje", resume con sabiduría.
La cobertura que lo marcó para siempre
Entre miles de historias, hay una que todavía lo emociona. Ese día comenzó fotografiando un amanecer, luego cubrió el nacimiento de trillizos en el interior de la provincia, más tarde un accidente de tránsito con cuatro víctimas fatales y, cuando regresaba a Posadas, decidió detenerse para registrar un atardecer sobre el arroyo Garupá con el último fotograma del rollo.
"Cuando llegué a mi casa pensé que en un solo día había fotografiado un amanecer, unos trillizos, cuatro muertos y un ocaso. Ese día fotografié la vida y la muerte", recuerda con emoción.
Esa sensibilidad lo acompañó durante más de cuatro décadas, en las que hubo horas de viaje, madrugadas, coberturas bajo la lluvia, acontecimientos históricos, tragedias y celebraciones. Sin embargo, la pasión también tuvo un costo: "Me perdí muchos momentos con mi familia. Muchas veces tenía que decir que no porque al otro día viajaba. Me perdí cumpleaños, actos de la escuela… Son cosas que ya no vuelven", confiesa.
Con la jubilación comienza una nueva etapa para Juan Carlos Marchak, quien ahora planea compartir más tiempo con sus hijos Juan Pablo y Victoria. Se va quien registró la memoria visual de Misiones, pero permanece su legado: imágenes que quedaron grabadas en las páginas de los diarios y en la memoria de generaciones de lectores. Porque si algo demostró a lo largo de su carrera es que una fotografía puede detener el tiempo.

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