El frío que llegó de golpe y ahora amenaza con arruinar la cosecha en Misiones
Cristian Klingbeil sabe que el frío de estos días no fue una helada más: las plantas empezaban a brotar y ahora el daño puede ser enorme. Entre plagas que acechan y una economía al límite, el productor enfrenta una decisión que define la cosecha…
Las heladas tardías que sacudieron Misiones en los últimos días pusieron en alerta a los productores de té y yerba mate, justo cuando las plantas empezaban a brotar después de un período de calor. El temor ahora es doble: por un lado, los brotes tiernos quemados por el frío y, por el otro, la amenaza de plagas que aprovechan la debilidad de los cultivos para atacar con más fuerza.
El productor Cristian Klingbeil, de Santa María de las Misiones, describió el panorama con preocupación y anticipó que las consecuencias se van a sentir con fuerza en las próximas semanas, especialmente en las chacras más vulnerables.
El estrés de las plantas y el riesgo de plagas
Según explicó Klingbeil, el problema no es solo el frío en sí, sino el contraste térmico que desestabiliza a las plantas. “Estos días de calor que tuvimos previo a esta heladita de ayer y un poco hoy también, muchas plantas empezaron a brotar y ahora este frío, esta helada, lo que no le cocina, no le quema la brotación, viene después la plaga porque la planta entra en un estrés y ahí queda muy debilitada para el ataque de rulo de la yerba, por ejemplo, y el ácaro colorado en el té”, detalló.
El colono advirtió que el frío generalizado en la provincia afectará a la mayoría de las chacras, y que la situación se agrava por la crisis económica que arrastra el sector primario desde hace varias temporadas. “Por los malos precios de los productos como la yerba, los últimos años se disminuyó muchísimo el tema fertilización, todas estas cosas, y las plantaciones están debilitadas”, agregó.
Esa falta de inversión previa deja a los cultivos desprotegidos y hace que “los ataques de plagas sean más fuertes”, según el productor.
El dilema del té y la brotación despareja
En el caso del té, el impacto de las heladas genera un escenario complejo para el manejo de los lotes. Klingbeil explicó que no todas las plantaciones sufrieron el mismo daño, y que eso complica la decisión de los productores: “Si tuviste la suerte de que la helada quemó parejo tu brotación, es una bendición, porque si te quemó desparejo, no sabés si podar lo que te dejó sin quemar la helada o esperar para cosechar todo”.
Esta situación provocaría que la segunda cosecha presente brotes de tamaños muy desiguales, lo que dificultaría la entrega de la materia prima en los secaderos. Frente a este panorama, el productor sugirió que la mejor alternativa técnica es reiniciar el ciclo de crecimiento mediante la poda, aunque esto implique postergar los ingresos de la chacra.
“Yo preferiría, en un caso así si quemó en una mancha, directamente volver a pasar la podadora, tirar todo abajo y tratar de que venga más pareja la próxima brotación”, señaló. Esa decisión representa un freno de al menos un mes para la primera cosecha del período.
La demora en los tiempos de cosecha golpea de forma directa a las finanzas de los colonos, que ya están en una situación límite. “Con la economía de los productores que está al rojo vivo, tenés que ver cómo aguantás una semana más y sin ingreso de plata”, remarcó.
El precio del té, en la mira
El malestar en el sector tealero se profundizó tras la fijación de los nuevos valores de la materia prima. Para Klingbeil, el precio de 110 pesos por kilo de brote de té acordado recientemente resulta insuficiente frente a los costos de producción actuales. El productor calificó ese valor como “prácticamente ridículo” y aseguró que impide realizar los trabajos necesarios para proteger las plantaciones.
La falta de recursos impide que las familias agrarias puedan aplicar los tratamientos químicos o biológicos para frenar el avance de los insectos. Según Klingbeil, existen dos formas de combatir el problema: “Una es combatir con fertilización y con acaricidas, que hoy tiene un costo que muchos productores no pueden afrontar, en su gran mayoría”. La otra alternativa depende de que las temperaturas suban y se mantenga una humedad alta para que el ácaro retroceda por sí solo.
En cuanto a las pérdidas, el productor estimó que, si bien es prematuro calcular el daño total de la temporada, la primera brotación de la yerba mate se encuentra comprometida. “Un 30% puede llegar a perderse de la brotación total si el rulo se propaga”, alertó, aunque aclaró que un verano favorable podría ayudar a compensar el daño en las etapas posteriores del ciclo productivo.